Soneto a un torero
Con su traje de luces dorado,
aparece por la gran puerta
de la plaza roja que alberga
toros y toreros encapotados.
El murmullo del público desaparece
el toril polvoriento se abre
y un negro toro orgulloso aparece…
Sus músculos al espectador acomplejan
en los toreros ven su reflejo, y vitorean
cuando el torero el miedo atrás deja.
Armado con colores y capote,
al bravo animal se enfrentan,
un rictus serio muestran
cuando del acero, el rojo brote.
Dedicado a José Tomás
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Rincón de un escritor es un weblog inspirado en mi vida diaria y lecturas. En el encontraras artículos y columnas, de diversos temas literarios y filosóficos.
Os advierto intrépidos lectores, absténganse de comentar intolerantes y antitaurinos. Este presente texto es un poema, no un aborrecible debate político, su principal objetivo es crear belleza, y los toros son bellos, recodadlo.
Raúl Retana
13 enero 2008 a 00:30
Razón tienes amigo retana, dejando politca a un lado gustos taurinos u otros, creo que esta muy currado el poema, me fascina comos se te ocurren estas cosas.
saluodsss
kyado
13 enero 2008 a 01:56
Me ha gustado el poema!!! Un gran saludo tocayo.
Raul Retana
13 enero 2008 a 23:02
Raúl, eres bello, ¿te vienes a que te pinchemos en una plaza mientras el público nos vitorea? Pero tranquilo, haremos un poema después. Y eres bello, recuerdalo.
En la siguiente entrega: coplas a un maltratador de gatitos. Que no sólo son bellos, sinó también muy monos.
Wisk
1 marzo 2008 a 15:48