Ensayo Filosófico: La sociedad
Mayo 11, 2008 por Raúl Retana
Conocer el factor mundo es algo esencial para la vida de una persona. Muchas veces no entendemos cómo funciona una sociedad, ni cómo funciona el hombre, ni cómo marcha nuestra vida, ni cómo va el presente, etc. A consecuencia de todo ellos podemos experimentar una determinada angustia que aparece cuando quiere pero con relativa frecuencia: ¿Por qué hago lo que hago? ¿Soy feliz? ¿Quién soy?
Por todo ello me he propuesto escribir (si esto es del gusto del lector) unos pequeños ensayos generales acerca de la filosofía de la vida. No es mi intención crear algo aburrido e infumable, ni dármelas de santurrón, solo opino que la reflexión es el mejor método para encauzar una vida desde todos los ámbitos y edades. Pido encarecidamente que tras cada una de las reflexiones que aquí se expongan, el lector colabore en los comentarios exponiendo sus ideas y reflexiones. Sobra decir que la opinión sea acorde con el tema propuesto y su argumentación no dé lugar a equívocos.
Sin más demora pasemos al tema, para ello me voy a ayudar de un libro llamado La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset, por lo tanto el primer tema a tratar es el social, más concretamente tener una noción amplia de cómo es nuestro tiempo, el presente, dónde vivimos.
Dice Gasset:
“Vivimos en un tiempo que se siente fabulosamente capaz para realizar, pero no sabe que realizar. Domina todas las cosas, pero no es dueño de sí mismo. Se siente perdido en su propia abundancia. Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.”
Este pequeño párrafo a mi juicio resume en líneas generales lo que es nuestro tiempo, lo que pasa es este libro es de los años treinta, y hoy por hoy, todo se ha acrecentado a unos niveles inimaginables. Gasset aplica esta teoría de un modo social, colectivo, pero creo que también se puede aplicar directamente al yo individual.
El más claro ejemplo lo podríamos encontrar en el consumismo. Cuantas más cosas podemos tener y de hecho tenemos, más desdichados nos sentimos. Cuantas más cosas externas a nosotros dominamos, menos dueños de nosotros mismos somos. Cuantas más opciones laborales o de futuro podemos realizar, menos sabemos qué hacer. Y así un largo etcétera.
Entonces, ¿cuál es el problema del hombre? Todo parece ilógico, ¿cuantas más posibilidades tienes, peor escoges, más indeciso te vuelves?
Yo aquí entiendo dos cosas:
La primera es que el hombre es un ser anhelante. Es decir, que siempre quiere lo que no tiene. Todo esto es fruto de la comparación en la mayoría de los casos. Por ejemplo mi vecino se acaba de comprar una camisa que le queda genial, mi deseo más primitivo es el de tener esa camisa para ser yo genial. El error está ahí, en creer que las cosas pueden aportar algo constructivo al ser, cuando en realidad las cosas absorben (en modo metafórico) parte de tu ser y lo convierten en tener.
La segunda cosa habla de una posible solución a este grave problema que enferma nuestra sociedad, construir un individuo sólido solo interesado en el ser y demoler de una manera constructiva la comparación sustituyéndola por colaboración.
La primera propuesta es sobradamente utópica y la veo difícil (a nivel global), puesto que es algo que solo consigue la gente que tiene la capacidad de ser consciente de su realidad inmediata, y la segunda también la veo espinosa porque el ser humano odia los cambios y le encanta sentirse mejor que el vecino, le gusta provocar envidia y mirar por encima del hombro. Competir es mucho más fácil que colaborar, pero la primera deja un vacío espiritual que lleva al hombre siempre a conseguir más y más, y le impide saborear la vida. Un ejemplo.
Un hombre rico cualquiera, que tiene tanto dinero que no se lo gastaría ni en tres vidas, ¿qué hace en su vida normal?
¿Vive la vida? No. ¿Se dedica a gastarlo? No. Nada de eso, a lo único que se dedica es a ganar más dinero. ¿Verdad que es absurdo? Si eso es precisamente lo que le sobra.
Por ello la colaboración es algo fundamental. El ser humano es sociable, y no hay rasgo más humano que el de colaborar, es una técnica tan buena que hasta la naturaleza en su sabiduría infinita la imita (véase simbiosis y demás procesos).
Hasta aquí el ensayo de hoy, para insultos y demás opiniones, dejadlos en los comentarios. Y si no os gusta el ensayo de hoy, decidlo y volveré con las historietas de toda la vida, es solo un experimento. He dicho.
Rincón de un escritor es un weblog inspirado en mi vida diaria y vivencias. En el encontraras artículos de diversos temas.
Realmente muy buen ensayo, y sin intencion de equivocarme, me atreveria a resumirlo en el simple hecho de que el ser humano es un ser débil en cuanto a agentes externos, el hombre es, por naturaleza, influenciable, siempre que se le ofrezca algo que a su parecer es lo que le hará alcanzar la felicidad.
Diversos filosofos orientales (vease morihei ueshiba, maestro de aikido), establecian que el todo reside en nuestro interior, el que no desea nada, lo posee todo.
Desde el dia que se inventó el dinero, el mundo quedó, a mi parecer, condenado, y muchos queremos cambiar eso, pero por desgracia, esos “muchos” somos una minoria mundial comparada con la mayoria capitalista.
Me ha gustado mucho este texto, me recuerda a las charlas que solemos tener tu y yo cuando quedamos
Un abrazo hermano, cuidate
Muy de acuerdo con el texto salvo en lo de que el hombre es sociable por naturaleza, a mi entender el hombre es social por conveniencia, cuando necesita ayuda acudirá a otros pero no dudará en desacerse de ellos cuando no los necesite.
Por otra parte “la sociedad de hoy en día” no merece ser llamada sociedad ya que este nombre se creo con un buen proposito mientras que hoy en dia el hombre se une para atacar al hombre.
Todo pinta muy negro
Me gusta este tema, suscita el debate y eso siempre enriquece.
Un abrazo.
Pues amigo Retana, ¡buena la hemos liao! Muy buen ensayo y muy buenas conclusiones. Un tanto utópicas, porque lo que está claro es que el ser humano está avocado a la auto-destrucción, tanto individualmente como socialmente.
Mientras que el hombre siga siendo tan egoísta y egocentrista, dentro de la sociedad y dentro del mundo, vamos mal. Pero, cambiar eso es como intentar alcanzar el sol. Está en nuestra naturaleza ser así. Con lo que siempre vamos a ir mal.
Muy buen artículo. Un saludo!
Morgan: no creo que nos lleguemos a auto-destruir del todo. Para que eso ocurra no tendríamos nada que perder y lo tenemos. Un ejemplo: El rollo que nos soltó Al Gore cuando se dió cuenta de lo que era evidente.
Un Saludo
Buenas exposiciones gente. ¿Alguien más se atreve?
Hello Mr. Retana,
te recomiendo que veas la serie de Anime: X (Clamp) y entenderás mi punto de vista.
Con la autodestrucción me refiero a que o acaba él con el planeta o el planeta acaba con el ser humano. No hay posible co-existencia entre los dos en un futuro muy lejano.
Un saludo!
Hola,
Sobre el ensayo, desde mi punto de vista, es ver el problema desde una situación coyuntural: nuestra época. Yo me quedo con lo que dijo mi amigo baroja -novelista, escritor de la generación del 27- comenta: “que es un convecido de la vida no es buena ni mala; es como la Naturaleza: necesaria. La sociedad no es tampoco buena ni mala. Es mala para el hombre que tiene una sensibilidad excesiva para su tiempo; es buena para el que se encuentra en armonía con el ambiente. Baroja concluye: “El hombre debe tener la sensibilidad que necesita para su época y para su ambiente; si tiene menos, vivirá como un menor de edad; si tiene la necesaria, vivirá como un hombre adulto; si tiene más, será un enfermo”
Saludos,
lovebolivia