
Mariposa de los Pirineos
Igual de bonita que una mujer… igual de enigmáticos sus colores… La foto la hice con una cámara compacta en el sistema pirenaico. Un regalo de la naturaleza…
Asesino a sueldo de palabras.
20 Mayo 2010

Mariposa de los Pirineos
Igual de bonita que una mujer… igual de enigmáticos sus colores… La foto la hice con una cámara compacta en el sistema pirenaico. Un regalo de la naturaleza…
13 Mayo 2010
Columna, Crítica 4 comentarios

Argentina era el granero de Europa...
Un amigo mío me ha dicho que lo pedirá mañana en vistas del curso que viene. Le he dicho que de igual modo yo empezaré a estudiar mañana, también con vistas al curso que viene. Mientras tanto en la universidad me asalta el siguiente pensamiento:
Max Weber se opuso radicalmente a que Alemania comprara trigo Argentino. Alemania lo necesitaba, y a los políticos se les ocurrió la idea de comprarlo a un país en el que susodicha materia abundaba. Pero Weber se dio cuenta demostrando su agudo ingenio que cuando compras algo a alguien, no solo compras el susodicho producto sino que también compras la manera en que se ha hecho, lo que han pagado al agricultor etc.
Argentina era el granero de Europa y su población pasaba hambre. Weber no quería seguir financiando a los caciques cabrones que vivían en la opulencia gracias a la semiesclavitud del resto del país. Además se importa de alguna forma el mismo modelo al país comprador. Me pregunto en qué país subdesarrollado se ha ensamblado el ordenador desde el que tecleo contra esa injusticia. Hoy he caído en la cuenta de que no llegaré a la altura de Weber. Ya sabemos el por qué.
2 Mayo 2010
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Y después de esto besa a Nancy...
Un tipo con el pelo rubio color miel, está sentado en la barra del bar comiendo deprisa. Tan deprisa, que se diría que quiere batir el record de ardores intestinales de todo el puñetero estado de Texas. Está muy nervioso. Tanto es así, que gotas de sudor se escurren por la sien echando carreras por ver quién muere antes en cuello de su camisa a cuadros. La escena es un collage de cuchillo cortando, tenedor a la boca, y sorbo de cerveza mexicana para tragar sin masticar. No es de la clase de tíos que se le hace bola el filete. Es una clase de filetes que chorrean un líquido rojizo, semejante a la sangre en el agua. Por esta parte del país lo llaman un sangrante.
—Nancy cariño, me están buscando… por lo del boleto…— dice mientras rellena el vaso de agua de la correspondiente jarra.
—Sanderson, no me digas eso…—gimotea Nancy con ojos de desesperación.
—Nancy cariño, no me están buscando…
Nadie ríe. Entre los dos hay un instante de tensión. Ella le mira a él. Él a ella. Nancy no sabe qué hacer, Sanderson tampoco lo sabe. Lo único que tiene de certeza es que tarde o temprano va a morir. Sus otros dos amigos ya están bajo tierra y él es el único que queda. Pero no va a ser tan fácil matarle.
Lo único que sabe es que todo el tema de la muerte le produce gracia. Es algo que le pasa desde pequeño. Cuando alguien muere o se va a morir, tiene que contar un chiste o reírse. Es una vía de escape. Como si eso de morir fuera una maldita broma de Dios, y este fuera a su vez un tío lejano por parte de padre, de la clase de tíos que ameniza cenas familiares y es un cachondo mental. Sanderson debe ser la única persona del mundo a la que nunca invitan a los funerales.
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25 Abril 2010
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Si yo fuera tú colgaría ese teléfono...
Se ve un bar por dentro, Nancy friega y trajina con los cacharros. Recoge un plato donde acaba de comer un tipo en el mostrador. Pero el tipo no se ha ido. El bar está aparentemente vacío, y de fondo suena jazz melancólico. Es ese tipo de bares dónde hay una niebla permanente. Sin más preámbulos una puerta se abre muy despacio. Un tipo vestido con traje y pelo engominado para atrás, se quita las gafas de sol y cuando ha dado un paso respecto a la puerta mira en ambas direcciones. Al comprobar satisfecho que no hay nadie, entra. Le sigue otro tipo igual que él con traje y gafas de sol.
—Buenos días— dice George con un tono de voz cadavérico. Pasa rozándolo todo con la mano y echándole un vistazo a todo lo que ve por allí, emite un leve silbido, mira a la camarera y pregunta:
—¿Es tuyo este bar encanto?
—Es de mi marido ¿Qué van a tomar?
—No he dicho que vayamos a tomar nada —responde— pero ya que estamos aquí, parece un sitio muy acogedor. ¿Verdad Al?
Al no contesta.
—Si no dice nada —comenta George a la camarera— es que le ha gustado. Verá buscamos a cierta persona que vive aquí, en el pueblo.
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18 Abril 2010
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Me miró a mí mismo abochornado...
Es domingo. Y estoy en el barrio de Malasaña de Madrid, frente a un edificio donde una vez vivió mi padre. Es un colegio del obispado, que arriba tiene una residencia de estudiantes. Estoy de pie en la calle, mirando a la ventana por donde mi padre miró más de diez años en los que estuvo. Es la tercera del segundo piso, empezando por la izquierda. Casi le puedo ver e imaginarme esa España, puesto que nada en esa calle ha cambiado ni un ápice.
Aquí no han llegado los padres ladrilleros, ni los concejales de urbanismo, para joderlo todo y hacer chalés adosados, afortunadamente. Me digo que en el Madrid antiguo, inmobiliariamente hablando, es muy difícil aceitar las manos a las autoridades correspondientes. Todo lleva siglos construido. Siglos sin cambiar ni una calle. A las afueras y con todo por construir, ya es otro cantar.
La residencia tiene buen aspecto. Seguramente la habrán ido reformando poco a poco, y adaptándola a los nuevos tiempos. Una mano de pintura aquí, una pequeña reforma por allá. Lo que me sigue pareciendo mágico, es estar donde estuvo mi padre a mi misma edad, y andar por las mismas calles. Enfrente de la residencia, hay un ultramarino, donde mi progenitor y demás estudiantes redondeaban las escasas comidas cuando tenían un duro. Eran escasas, claro que sí. Pero podían considerarse unos privilegiados, tal y como estaban las cosas.
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5 Abril 2010

Y esto es la locura. Sodoma y Gomorra...
Es de sobra sabido, y los periódicos color salmón se encargan de recordárnoslo día sí, día no, que un pilar fundamental de la economía española es el turismo. Que el turismo vaya bien, es un orgullo y una fuente de ingresos para los habitantes de nuestro castigado país. El problema es que la gente piensa, que aquí vienen los turistas para admirar nuestra cultura, para babear con el Prado, y para mear y no echar gota con el Reina Sofía. Por ejemplo. Que vienen a ver La Sagrada Familia, o el parque Guell. A ver qué nivel Maribel, tienen estos “Manolos”, como nos llaman los gabachos. Y vaya país de rechupete, y cuanto lo admiramos.
La realidad es mucho más amarga y triste, como toda realidad. A los guiris lo que les gusta de España son tres cosas: el clima, la comida y bebida, y por encima de todo la permisividad. Estas personas que en sus países de culo apretado: verbigracia Inglaterra, Alemania… Son personas formales y serias. Con una educación exquisita con un sorry sir o su danke schön etc. Con sus trabajos megaimportantes. Locomotoras del euro. Cuando llegan aquí se transforman en mamarrachos altaneros sin ningún tipo de educación. Creen que este país es su corrala, su patio de atrás, donde pueden hacer lo que quieran como quieran y cuando quieran. Y lo hacen.
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28 Marzo 2010

Los quintos...
A la gente le hace mucha gracia cuando les comento, que en los pueblos la mayor parte de la gente está por romanizar. Me miran con cara divertida, como el que mira a un exagerado e incluso me lo llaman. Dicen que no es para tanto. Seguramente porque estén en el porcentaje de la barbarie o vivan en el mundo de los osos amorosos. A la gente lúcida que se lo digo, pone un rictus serio, y cara de querer largarse de este país, romper el pasaporte y no volver jamás. Vamos a tentarles:
En los poblachones de las Castillas, había una tradición singular cuanto menos. No era poca la gente que enviudaba pronto, y que encontraba otra persona a la que amaba. Estás personas cuando se iban a casar en segundas nupcias habían de hacerlo en secreto, porque si no, la gente del pueblo iba a tirarles piedras en vez de arroz. La pareja de novios al saber de esta humanitaria tradición, iba a casarse al pueblo vecino, en secreto y de noche. Como los amantes furtivos. Pero la voz se corría como la pólvora y allí estaban esperándoles las masas, para no dejar impune tamaña afrenta de casarse dos veces, como el más intolerante tribunal de la yihad islámica.
Otra de las morales tradiciones del pueblo de un conocido amigo, era la de comprobar la ley de la gravitación universal con una cabra en lo más alto del campanario. Los lugareños querían comprobar si la cabra volaba como ave rapaz o directamente se volvía puré. Hagan sus apuestas.
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