Entradas etiquetadas ‘2010’
Boxeo contra oficinistas

En soltarle un gancho de derecha
Caminando por las calles de la vetusta España, asistí incrédulo en un primer momento y luego entusiasmado en un segundo, a un goyesco espectáculo. La historia sucedió como sigue. Viajaba en el autobús con destino mi casa tras una jornada de estudio simulado, le di al timbre y la luz de PARADA SOLICITADA se encendió con un metálico “clin”. Miré al conductor a través del espejo y notaba en sus mecánicos gestos algo de crispación: demasiadas horas al volante y demasiadas viejas exigentes profiriendo quejas en sus bigotudas bocas: tarda mucho, no hay derecho. Ahora vienen dos seguidos, no hay derecho. Y su mítica: esto es vergüenza… A lo que este secuaz del volante contestaba mecánicamente: Si no le gusta se vaya en taxi señora.
Pues así andaba el fulano cuando me dejó en mi parada y torció el mastodóntico autobús hacía una calle muy estrecha de dos carriles. Justamente, yo tenía que cruzar un semáforo donde el autobús tenía que pasar delante de mí. Estaba en verde para los vehículos, pero el autobús estaba parado y no podía pasar, porque en medio del semáforo había un coche de tipo japonés de estos que no sabes si son un monovolumen, un turismo o una berlina, o si es un Honda, un Suzuki o un Daewoo, y ni tan quiera si provienen del Japón, del Sur de Korea, o de cualquier otro Dragón asiático. Se ve que no era su día -el del conductor-, porque el fulano trajeado del coche japonés empezó a echar marcha atrás para aparcar al lado del semáforo.
Leer el resto de esta entrada »
Mi tarotista

¡Usted es un escándalo!
A las personas con una salud mental siempre al borde del abismo -como es mi caso-, las personas supuestamente menos abismales nos recomiendan ir al psicólogo, a que nos psicoanalicen que a mí siempre me ha sonado a tacto rectal. Como en todas las casas cuecen habas, y la facultad de psicología parece una casa de putas -esto último es un dato empírico-, pues me he negado a ir, así, rotundamente, no. Así que dispuesto a contar mis neurosis existenciales he decidido llamar a una tarotisa. He decidido renunciar a los servicios de los psicoprostitutos llamados así porque son el amigo o familiar que deberías tener y no tienes; o porque en tu familia prefieren que te escuche otro; al igual que el hombre casado busca en la meretriz lo que no tiene en casa. Dicho y hecho, me he lanzado a intentar mi curación por vía del tarot y del horóscopo. Como hasta la fecha de hoy los psicoprostitutos no se desplazan a los domicilios, y las tarotisas están dispuestas a aliviar mi apesumbrada alma de forma telefónica, elegí la segunda opción, porque siempre elijo la opción más ermitaña, la que implica menos trabajo para mi poco trabajada mente. Así que marque el número:
- ¿Dígame?- me dice una mujer con acento cubano.
-¿Aquí es donde echan el tarot y leen horóscopo?
-Si mi niño… ¿Cómo te llamas?
-Raúl Retana señora..
-¿Qué quiere saber Raúl: el futuro, el dinerito, la salud o el amor?
-No a mí eso no me interesa…
Leer el resto de esta entrada »
Un siamés cainita

Tú eres un idiota...
-Eh tú…
-¿Quién? ¿Yo?
-Sí, tú…
-¿Yo o él?
-No, tú, tú… Aquí no hay nadie más, no te hagas el listo…
-Bueno, es que creía que te referías a otro, aparte de tú y yo…
-¿Qué “otro”? ¿Que “tú y yo”? Si solo estamos tú, quiero decir yo…
-¿Quieres decir que somos “uno”? Jo, que desilusión… Estamos solos, quiero decir: estoy solo. Abandonado a los designios…
-¿Por qué desilusión? ¿Qué es eso de solo? Si en realidad no aguantas a la gente, siempre están con sus problemas, lloriqueando, perdiendo el tiempo y no haciendo nada que vaya a pasar a la posteridad. No les necesitamos… Son pesados, mezquinos, cansinos, traicioneros, sin amor a nada, sin compromiso, llenos de miedos e inseguridades…
-Te estás describiendo querido…
-No, yo soy viril…
-Tú eres un idiota.
-Te voy a arrancar la cabeza…
-Dirás “nuestra cabeza”.
Leer el resto de esta entrada »
Maten a ese hijo de perra

No aguanto a los perros marica...
Si hay algo que exaspera mi ánimo en este mundo es el ruido. No el ruido de la calle –que también, pero vivo en Madrid y hay que resignarse–, sino el ruido en mi casa. Mi casa para mí es algo sagrado, es un templo budista, una mezquita árabe, un baño turco. Por ello, si hay algo que me exaspera, es el ruido de los vecinos desconsiderados. Y si por añadidura y haciendo un alarde de portentosa imaginación, hay algo que me moleste más que mis vecinos: es el ladrido de perro marica.
No aguanto a los perros marica. Son esa clase de canes, generalmente de minúsculo tamaño, similar a una rata bien nutrida, una rata cachetuda o fondona. A los que sus dueñas se afanan en ponerles quiquis y vestiditos como si fueran una muñeca. Y emiten por sus minúsculas cuerdas vocales un sonido estridente, agudo, que se clava hasta en el último huesecillo del oído, y que es tan ridículo que no te lo puedes tomar en serio.
El verdadero problema empieza cuando el perro emite ese ladrido afeminado de manera continua e incesante a las tres de la mañana un viernes con resaca. El problema es cuando sus dueños que compraron al puto chuchito –decir chucho es excesivo para su tamaño–, se van a trabajar todo el día y lo dejan solo.
Y el can siente en su corazón perruno los estragos de la soledad, y de la vejiga hinchada puesto que solo le bajan diez minutos al día. Y se caga y se mea. Y llora, porque es un perro patada, y está tan solo que nadie puede cumplir la función para la que el creador lo diseñó: darle una patada.
Leer el resto de esta entrada »
Donde hay mata hay patata

Y como al final yo soy un pusilánime
Digamos que me dio la locura. Que una sola carrera no me valía. Que puesto que mi padre es un hombre magno, mi hermano es un hombre magno, mi primo y prima lo son, y mis tíos también, yo no podía ser menos. Al final todo en mi familia se reduce en ver quién la tiene más grande. Académicamente me refiero. No solo me valía estudiar filosofía. Y puesto como bien me dijo mi padre:
-Si coges esa carrera no pienso pagar el colegio de tus hijos…
Y como buen hijo suyo le dije:
-Y yo no pienso pagar tu residencia…
Y como al final yo soy un pusilánime y hago siempre lo que me da la gana, y no hago ni puñetero caso a mis progenitores, decidí estudiar otra carrera que no les gustaba: derecho. Mi padre opina que he perdido el poco juicio que conservaba, y que tengo un gusto pésimo para elegir carreras porque a cada cual es más coñazo. Mi padre no falla una. Pero los números se me dan mal, tampoco soy un hacha en las letras, pero me permiten una vida ociosa y de haragán que a mí tanto me gusta. Y siguiendo mis impulsos perezosos y las vueltas que da la vida, decidí medio año atrás, que mi deber en la vida era hacer otra carrera. ¿Para qué? Pues para no acabar ninguna, y aprovechar los años universitarios en la cola de la cafetería, en vez de pasarlos en la cola del paro.
Leer el resto de esta entrada »
Mesa de tahúres

Repitiendo fórmulas de beneficio máximo...
España es un país del que todavía no se sabe cómo va a quedar después del huracán financiero, esto se debe al simple hecho de que todavía estamos en medio. Ahora mismo tenemos el beneficio de la duda. Puede que sí o puede que no, fifty fifty que dirían los ingleses. Mientras tanto el actual gobierno sigue en caída libre. La oposición contempla frotándose las manos como el aeroplano peninsular se precipita al vacío, sin saber que ellos son los copilotos, y que el avión es el mismo para todos, se estrelle o no.
Mientras estos anormales se inflan a bofetadas por ver quién pilota, las personas de a pie vamos en segunda clase y cada vez más asiduamente, unas azafatas un tanto groseras despiden a los viajeros de sus asientos a la cola del avión, también llamada cola del paro. Las familias de segunda al ver tal situación, se aprietan más el cinturón por las turbulencias que hace que la mayoría se cague de miedo. Cada vez más, familiares y allegados recorren el pasillo de los castigados.
Mientras tanto, unas cortinillas hacen de débil frontera entre primera y segunda clase. Allí en la clase business están los del Monopoly. Se diferencian del resto porque estos tienen asientos más cómodos, una azafata buenorra que te cagas –no como la furcia que nos han puesto a los de segunda–, comida que no parece elástomero a medio fabricar y están más cerca de la cabina, del poder.
Leer el resto de esta entrada »
Nancy

Y después de esto besa a Nancy...
Un tipo con el pelo rubio color miel, está sentado en la barra del bar comiendo deprisa. Tan deprisa, que se diría que quiere batir el record de ardores intestinales de todo el puñetero estado de Texas. Está muy nervioso. Tanto es así, que gotas de sudor se escurren por la sien echando carreras por ver quién muere antes en cuello de su camisa a cuadros. La escena es un collage de cuchillo cortando, tenedor a la boca, y sorbo de cerveza mexicana para tragar sin masticar. No es de la clase de tíos que se le hace bola el filete. Es una clase de filetes que chorrean un líquido rojizo, semejante a la sangre en el agua. Por esta parte del país lo llaman un sangrante.
—Nancy cariño, me están buscando… por lo del boleto…— dice mientras rellena el vaso de agua de la correspondiente jarra.
—Sanderson, no me digas eso…—gimotea Nancy con ojos de desesperación.
—Nancy cariño, no me están buscando…
Nadie ríe. Entre los dos hay un instante de tensión. Ella le mira a él. Él a ella. Nancy no sabe qué hacer, Sanderson tampoco lo sabe. Lo único que tiene de certeza es que tarde o temprano va a morir. Sus otros dos amigos ya están bajo tierra y él es el único que queda. Pero no va a ser tan fácil matarle.
Lo único que sabe es que todo el tema de la muerte le produce gracia. Es algo que le pasa desde pequeño. Cuando alguien muere o se va a morir, tiene que contar un chiste o reírse. Es una vía de escape. Como si eso de morir fuera una maldita broma de Dios, y este fuera a su vez un tío lejano por parte de padre, de la clase de tíos que ameniza cenas familiares y es un cachondo mental. Sanderson debe ser la única persona del mundo a la que nunca invitan a los funerales.
Leer el resto de esta entrada »
Rincón de un escritor es un weblog inspirado en mi vida diaria y lecturas. En el encontraras artículos y columnas, de diversos temas literarios y filosóficos.