Carencia Numérica

Cuando sacas malas notas, el índice de probabilidades de caer bien a tus padres se reduce a cero.
-Pero, si son solo dos asignaturas -comentas angustiado-, yo no tengo la culpa de que el “profesor” no me enseñe a estudiar su asignatura, no fomente en mí el deseo de saber más, y me comente su mísera vida y que se esté continuamente quejando de la falta de silencio y de autoridad que demuestra. Personas así solo hacen que se me corte el apetito. Yo no tengo la culpa de que no sea vocacional.
-Me da igual lo que digas tú y tus excusas. Si es que no estudias, no haces nada, ya te arrepentirás, estas tirando tu futuro por la borda-me comentan mientras pienso en que fue exactamente lo que ellos hicieron, o no hicieron pero estuvieron a punto- como sigas así todo el mundo te va a pisotear. Tú quieres ser como esos mileuristas que ganan poco y trabajan como esclavos, acaso quieres ser un perdedor, un fracasado, trabajar en la obra todo el día, ¿de verdad lo quieres? -La verdad es que yo quise siempre ser niño de Candeal para bailar todo el día-.

-No mama, no lo quiero-es la típica respuesta para acallar los ánimos.
-Pues estas castigado…- ya mamá le corte- me quedo sin ordenador, televisión…- y demás sucedáneos que no me incuben. Llego a mi cuarto y empiezo a leer a Dumas. Sabían que la abuela de Dumas, era de color negro, de ahí sus rasgos de mulato. La verdad es que el genio Dumas fue el precursor de las telenovelas para el populacho. Todo eso me fascina, estoy encantado, todo se borra de mi cabeza.
Ahora soy yo y Dumas mano a mano. No por mucho tiempo dura la alegría, al instante se abre la puerta y por el taconeo del zapato sé que es mi padre. Veloz cojo el libro de matemáticas y lo pongo en la mesa, empiezo a resolver ejercicios. Ahora me imagino mentalmente cada paso y como será su reacción; ha pasado tantas veces:
-Ola- dice mi padre.
-Ola-dice mi madre-ya le han dado las notas a tu hijo.
– ¿Y qué tal? – pregunta, como si no supiese ya la respuesta¬- ¿Mal?
-Compruébalo tú mismo.
El semblante de mi padre se vuelve serio, como un perro de caza. Todas las arrugas de la cara se contraen dándole un aspecto más fiero y terrible. Todo su cuerpo en ese instante esta tenso. Si en ese momento un huracán volara mi casa, a él no se lo llevaría de la presión que ejerce contra el suelo.
Con las notas en la mano y dando voces por el pasillo, se acerca a mi cuarto. Su ira se enciende.
Por el camino va hablando en voz alta-si es que lo sabía, no haces todos los ejercicios, no estudias la teoría, no vas a llegar a nada-. Sigo haciendo ejercicios.
El pestillo de la puerta salta como una bala de la recamara de una pistola. La puerta se abre de par en par y allí bajo la luz tenue del pasillo esta él.
– ¿Qué vamos a hacer contigo? – pregunta al vacío, porque yo al instante calló, no voy a empezar una batalla que ya está perdida.
En ese momento me gustaría estar lejos de allí, con los niños bailando al son de los tambores.
-Te he hecho una pregunta – me dice. Se acerca a la mesa con mi “mierda de notas” palabras textuales y coge los libros de las asignaturas que he suspendido.
-Para mañana, me vas a hacer todos los ejercicios de la lección, ya puedes empezar…
En ese momento mi vida es equiparable a la de los niños de Candeal. Ellos por hambre, yo por angustia, ninguno vivimos como queremos o deberíamos. Ambos estamos oprimidos por carencia de números: ellos en forma de papel, yo en forma de notas.

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6 pensamientos en “Carencia Numérica

  1. ¡Qué bueno!

    Yo, la verdad es que no puedo verme reflejado en la entrada porque no suspendí ninguna asignatura hasta que llegué a COU. Suspendí Física las 3 evaluaciones y la recuperaba en 1 mes, pero seguía suspendiendo en la siguiente. Nunca supe exactamente porqué era eso, pero bueno.

    A mis 17 añitos, con los ‘webos negros’ como me decía mi padre, ya no me regañaban por las notas, simplemente me decían un: “¡Tú sabrás lo que haces con tu futuro!” y ahí se quedaba la cosa. Mi conciencia me martirizaba durante unos días y me ponía las pilas para aprobar.

    Pero bueno, yo también hubiera preferido ser un niño de Candeal, que parece que se divierten los chavales.

    Un saludo!

  2. Muy bueno retana y totalmente verdad, cunatas veces habremos hablado de eso, has relatado tambn lo que ocurre en mi casa cuando llegan las notas lo mismito, parecia yo ne vez de tu cuando leia a Dumas en tu texto, todo igual y no te procupes que lo de “mierda de notas” tambn me es familiar jejeje.

    Un saludooo cuidateeee!!!

  3. Pero bueno, mientras no haya carencia de ánimos, las cosas navegan. No te preocupes por los números; lo tuyo son las letras, y ni presión de zapatos ni capitán que dicte lo contrario.
    Un saludo, ¡oh escritor de Candeal!

  4. Retana, que estas notas no te afecten, por que tu eres un estudiante excelente tio, yo siempre me he quedado flipado contigo, creeme, este curso lo sacas tu de sobra men, así que no te preocupes, yo tambien he sacado una mierda de notas, pero ya sabes lo que es la SAFA tio U_U

    Ante todo tranquilo tio. Ya veras como sacamos bien este curso 😉

    Cuidate hermano, un abrazo 😀

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