El pequeño Joe

Mamá Ann piensa que no hay ningún peligro en dejar al pequeño Joe solo en casa. Mamá Ann tendría razón si no tuviera al pequeño Joe como hijo. Sí, a ese mamoncete soplapollas. Un maniaco sexual adicto a las drogas. Ese canijo de trece años que la putea pese a que es madre soltera y tiene que trabajar todo el día.

Lo que el pequeño Joe no sabe, es que mamá Ann tiene que estar todo el día en un bar trabajando como una esclava de camarera, dejando que gordos camioneros la soben el culo para que la dejen propina. Una hipoteca no se paga sola.

Pero esto el adolescente Joe no lo sabe, y aunque lo intuye, le da igual. Mientras obtenga su dosis diaria. Ese llorón con espinillas. Ese capullo indefenso con gafas. Ese, es el mayor traficante de su barrio. Ya entenderán la preocupación de Ann cuando ve al niño por la calle, con una consola en cada mano, cuyo precio es superior a su sueldo. La excusa del mocoso:

-Me las ha dejado un amigo…-

Mamá Ann se queda más tranquila.

Quien piense que la droga se mueve en grandes barcos, en selvas tropicales, en mini-ejércitos y en bandas de negros, está muy equivocado. Ese negocio es historia. Por lo menos para las nuevas generaciones como Joe.

No hace falta entrar en la universidad de química para fabricar anfetaminas. Todo está en los libros si uno sabe mirar, y desde pequeño, ese mocoso llamado Joe, sabía. Sabía que con cafeína concentrada podía obtener anfetaminas más puras que las del mejor traficante del Bronx.

Aprendió a leer antes de haber visto en su vida una televisión. Mientras los niños se divertían con programas infantiles, el devoraba manuales de explosivos caseros y química en casa. Pero lo suyo era la droga, sí la droga.

Cada vez salen niños más prematuros. Cada vez se consumen drogas antes. Cada vez el coma etílico comienza más temprano, pero no por ello las leyes del alcohol y del tabaco bajan su edad a los consumidores potenciales: los niños.

Ya no digamos de las drogas ilegales. Imagínate la estampa, un niño de doce años pidiéndole a un camello que le venda marihuana, pastillas, o lo que sea. El camello se ríe de él, se queda con la pasta y le tima. Los niños como no, acaban hasta los cojones de que esos tontainas sin modales les tomen el pelo. Ahí es donde entra Joe.

Joe no necesita de narcos. Cuando algún amigo del colegio le pide algo para fumar, él lo fábrica. Solo hay que saber donde buscar, por ejemplo en una enciclopedia. Así que el niño lee, y en menos de una hora te tiene preparado hebras de plátanos secadas, y puestas en un horno. Según él da un cuelgue más potente que el opio ni por la mitad de precio. Todos acuden a Joe.

El negocio es perfecto, no tiene grietas, a no ser que tus amigos se enteren que les cobras cincuenta pavos por algo que vale cinco. Siempre quieren más. Cómo nunca se pararon a leer Joe tiene el negocio asegurado. No tiene problemas con la policía. ¿Desde cuando ha sido ilícito fumar plátanos?

Que quieres más, Joe es un experto en coloque con nuez moscada. Hace unas infusiones de vapor, que duran más de dos días, lo que dura un fin de semana. En el barrio no hay camello que le gane. También leyó que en las cárceles de Sudáfrica se fumaban, las telas de araña, por eso tiene tres tarántulas sueltas en el baño. La venderá a precio de oro.

Todo lo que en esta vida anheláis, está más cerca de lo que pensáis. Solo hay que saber dónde buscar… Y Joe sabía.

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4 pensamientos en “El pequeño Joe

  1. ¡Jo, Raúl! Ésta sí que la sacaste del estadio…
    Pues sí, o te aprovechas de la gente o se aprovechan de tí; así de feo está el mundo hoy en día.
    Por cierto, si te interesa esto de las modalidades de opiaceos (es un tema bastante interesante) podrías leer “El Almuerzo Desnudo” de William Burroughs; eso sí, leelo unas 2 veces.
    ¡Saludos, escritor!

    PD: Jajajaja…los relatos cortos sexys no los subo al blog. No te imaginas el sonroje.

  2. Muy bueno amigo, muy bueno. En esta vida tienes que ser el mas listo te quedas atras, tienes que estar a todas como cualquier depredador si dejar pasar presas. Si no te aprovexas del menos listo no vas a ningun lado asi va esto :(.

    Cuidatee Raul y sigue asi.

  3. O comes o te comen, que realidad más cruda, pero al fin y al cabo, realidad U_U

    Me encanta el texto, me ha recordado a más de un personajillo que tenemos por aqui por el barrio, de esos que van con cuchillos jamoneros por la calle (supongo que sabras a quien me refiero xDDDD)

    En fin, como siempre, cada vez que escribes, vas mejorando; espero que tu mejora no cese, y que puedas seguir escribiendo por mucho tiempo 😉

    Un abrazo hermano, cuidate 🙂

  4. Aqui en Malaga tiras una piedra y debajo encuentras a 10 q te venden Maria y d calidad.

    El tema d la droga es ahora uno d los principales factores q ha d preocupar a la sociedad con respecto a los niños. Si vamos ciegos a un examen como quieren q luego salgamos d los ultimos puestos en ineficacia escolar.

    Por lo demas muy bueno el texto Raul, como siempre.

    Y gracias x acordarte!!!

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