Tal vez lleguemos, Santiago

Somos dos, nos es suficiente. Dos jóvenes llenos de sueños y esperanzas no depositadas en conseguir grandes metas, ni fama, ni pasar a la posteridad. Están depositadas en nuestra auto superación, en la implacable necesidad del hombre de vivir aventuras, de no saber qué será de nosotros mañana y maldito lo que nos importa si podemos vivir hoy. Somos dos jóvenes que no quieren ir a un hotel de cuatro o tres estrellas, dónde todo sea previsible. No queremos viajar en veloces aviones en los cuales los viajes parecen menos viajes, ni que el seguro de la unión europea cubra nuestra salud a todo riesgo. No queremos comer todos los días caliente, ni tener agua tibia. No queremos viajar a otra ciudad europea, igual o muy parecida a la que vivimos. Al fin y al cabo todas las ciudades acaban asemejándose.

Estamos hartos de llevar caras maletas, llenas de cosas inútiles. De pasar controles de aduanas, de ir a los lugares turísticos aparecidos en las guías de mala muerte.

Nosotros (mi gran amigo y yo) queremos dormir bajo las estrellas -le dijimos a la tutora de nuestro curso- queremos hacer el Camino de Santiago, no entero por supuesto, unos siete días más o menos, de León a Santiago.
-Entonces, ¿ese viaje a Grecia no os interesa?- preguntó expectante la tutora.
-No- contestamos unánimemente mi amigo y yo.
-Bueno, si convencéis a algún profesor… No veo por qué no…

El caso es que andar no nos importa, no nos importan las incomodidades. Nos da igual que de todo bachiller nosotros dos seamos los únicos que no vayamos. Todo nos da igual, aunque se nos caigan los pies del esfuerzo, creo que es impagable la sensación de la última jornada de llegar a la ciudad del Apóstol y entrar en su magnifica catedral a visitar sus restos. Todavía no hemos convencido a ningún profesor pero no creo en los viajes de fiesta y borracheras, todo eso ya lo tengo aquí.

Prefiero vivir aventuras, no saber que conoceré mañana. Prefiero recorrer con mi mochila el camino de las estrellas, conocer peregrinos y que el polvo del camino envuelva mis sandalias. Tal vez lleguemos, Santiago.

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9 pensamientos en “Tal vez lleguemos, Santiago

  1. te animo con todo mi alma a que hagáis el Camino tu amigo y tú. Yo lo hice por primera vez este verano (en mi caso desde Ribadeo) y ha sido una experiencia inolvidable que por supuesto repetiré.

    de verdad, todo lo que rodea al Camino es increíble: la gente, el sufrimiento, la camaradería con los pregrinos… y, sobre todo, esa sensación del éxito al entrar en la Plaza del Obradoiro…

    mucho ánimo con vuestro proyecto, feliz 2008 y un abrazo!

  2. oye retana…. como que me voy contigo, no me piredo yo un viaje a traves de la naturaleza sin saber loq voy a encontar al aldo de retana, ema punto jajaja.

    saludosss

  3. Vaya!! Según cuentan conocidos es una experiencia inolvidable y muy emocionante. Ojalá lo consigais hacer!
    Además, como yo me atravieso justo en el medio de ese cachito de camino, podeis parar a por frutos secos y pañitos para los pies (a ser solidaria con los blogger peregrinos jajaja)
    Un Saludo!!!

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