La fábula del perro

Caminaban en silencio dejando atrás la ciudad. No eran un grupo muy numeroso, más o menos un docena. El camino empolvaba sus sandalias echas de cuero marrón. Parecían más bien mendigos pero en sus rostros se reflejaba la inocencia de un niño, como ver agua pura. Entre todos ellos destacaba uno, lo curioso de él es que no poseía ningún rasgo físico abrumador, más bien era normal, pero cuando mirabas al grupo sabías que él era el maestro. Caminaban todos apoyados en bastones, algunos llevaban un pellejo de vino. Otros botijos y cubiertos, pero el maestro era el que más llevaba. Llevaba una gran mochila aparentemente llena, y que a juicio del esfuerzo de las costuras, pesaba demasiado. Era el peso de la responsabilidad del grupo. Todo líder carga con una mochila parecida.

Todos iban en silencio, con paso firme y decidido cuando tras atravesar un recodo del camino un perro apareció. Era un perro negro, deshuesado, harapiento, con calvas en algunas zonas de su pelaje, las patas destrozadas de andar, su hocico estaba sangrando de tanto olfatear contra el suelo. Estaba rodeado de todo tipo de parásitos que se alimentaban de sus últimos alientos de vida.

-Qué alimañaza más asquerosa y putrefacta- dijo Santiago.
-Es asqueroso, no puede ni con su alma- dijo Lucas.
El perro empezó a gruñir, al oler su desprecio-los perros pueden sentir esa clase de cosas-. Entonces todos los discípulos se giraron para ver la opinión del maestro:
-¡Qué dientes más bonitos tiene!-dijo Jesús.

La moraleja de esta fábula es que lo primero en lo que nos fijamos es en los defectos de los demás.

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5 pensamientos en “La fábula del perro

  1. la razón de buscar los defectos de los que acabamos de conocer es nuestra propia inseguridad. El descubrir defectos nos permite disminuir la relevancia de los propios y hace que nos sintamos en igualdad de condiciones frente al ‘nuevo’.

    la fábula, cuanto menos, da que pensar. Y sólo eso ya es un logro! 🙂

  2. Las insuperables superficialdad, banalidad e injusticia de las que se unta a diario nuesra sociedad nacen tan solo del ya corrompido corazón humano. Se ve hasta en sus orígenes.
    Valdría la pena ser el perro; es el verdadero héroe de la historia.
    Precioso.

    Un saludo!!

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