Viejos y maromos

Era cosa de sábado y en un conocido centro comercial iban a hacer la presentación de un disco, en los panfletos solo ponían el nombre del grupo, la gente iba a lo desconocido pero su curiosidad era mayor que el tiempo que les tocaba esperar y aguardaban sin rechistar. Previamente y para conseguir más audiencia los tipos del centro en cuestión habían estado pregonando por megafonía a diestro y siniestro la aparición de este grupo estelar y claro ante tanta capacidad de convicción yo no me pude resistir, me pillaba de paso, ¿qué podía perder?

Al ver en la entrada unos punkis yo ya me empecé a oler algo. No me entiendan mal yo no tengo nada en contra de los punkis es más me caen demasiado bien, pero no son de esa gente que va un concierto en un centro comercial si no es que vaya a pasar algo. Para que lo entiendan sus mercedes son como una especie de buitres, vaticinan la muerte, intelectualmente hablando claro. Yo sabía que aquel concierto iba a ser cuanto menos curioso.

Unos diez minutos antes de la actuación me senté en mi asiento expectante de ver a los susodichos pero me fijé en algo curioso. Aparte de dos o tres jovenzuelos y los punkis de alrededor lo demás eran gente mayor, es decir: viejos. Me di cuenta que el espectáculo que estaba a punto de presenciar contenía una palabra mágica para ellos: gratis. Y yo cada vez me daba más cuenta que más que una presentación esto iba a parecer una comedia explosiva.

Tras esperar unos diez minutos y ver que no salían me fijé en que los laterales de la sala estaban decorados por una exposición de fotografía. Aquellas imágenes contenían retratos de Brad Pitt, Almodóvar, Penélope Cruz, etc. Pero las que más me impactaron fueron una de Scorsese, otra de Ford Coppola y por última una que había hecho el autor a todos los fotógrafos del evento, era impresionante, todos ataviados con smoking y portando cámaras objetivos y más cámaras, que hasta les daba un aire a Rambo de los sobrecargados que iban. <<Este tipo de cosas nunca se ven en televisión >> me dije. El caso es que las fotografías en blanco y negro pertenecían al Festival de Cannes en varias ediciones.

Al ver que los músicos por fin salían me situé al fondo de la sala, donde podía ver todas las caras y a la mayoría de los viejos.

El primer músico que salió fue un tío vestido de negro con un tatuaje enorme en brazo que sin más preámbulos salió y cogió una bonita guitarra roja. A continuación salió un tío con sombrerito de bombín, con una camiseta transparente y encima de esta una americana (este cogió el bajo). El tercero en discordia fue a por un ordenador portátil y su rasgo más característico era que llevaba unas Ray Ban negras tipo Bob Dylan que le cubrían toda la cara. Y el último fulano, o fulana, era un tío o tía vestido con pantalones de cuero negro ajustados, el pelo largo hasta el culo, maquillaje de un dedo y medio de pote, y un chal pomposo que parecía un perro pelusa.

Ante tamaño panorama no puede reprimir una risa ahogada. Estaba deseando que ese grupo me hiciera comer mis palabras, pero cuando empezó la música todo fue a peor. Los punkis empezaron a aplaudir como unos locos, el tipo del portátil puso una base pachanguera y empezó a mover la cabeza de un lado a otro, el de la guitarra empezó a tocar quintas que se oían por todo el centro comercial y el maromo se puso a cantar.

La canción iba de algo relacionado con el sexo, no de una manera explícita sino de algo sobre el desamor, pero esto fue el detonante para los viejos que yo veía que ponían una cara de asco y de decir: ¿qué coño es esto?

Uno de ellos se dio la vuelta con cara de asco y me dijo:

-Uy hijo, como desafina…

Todavía algunos valientes aguantaron la primera canción, pero la segunda fue un delirio así que me fui con ellos y mientras bajaba por las escalaras un viejo que acaba de entrar me dijo:

-Niño, ¿Qué es lo que echan allí?

-Hay cosas que es mejor no saber -le dije- y esta es una de ellas.

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6 pensamientos en “Viejos y maromos

  1. Jejeje, cuando te he leído lo primero que se me ha venido a la mente ha sido las colas que tuve que soportar para renovarme el DNI a principios de esta semana. Resulta que van todos los jubilados, que se aburren, a renovarse el DNI aunque todavía queden años para hacerlo (o incluso ya lo tengan de por vida). Todavía están provocando unas colas kilométricas, y yo me las tuve que tragar xD.

    Jeje, pero está gracioso esto de los punks en el centro comercial jeje. Aquí no suele haber de estas cosas, si eso de vez en cuando una pequeña “pasarela” o algo así.

    Saludos!

    Manuel

  2. Yo soy viejo, pero no me sorprende nada: la mierda flota. Y, una vez en la superficie, se aglutina, se compacta, y se recrea en su poder.
    Lo bueno para el centro comercial… que, a lo mejor, te marchaste con un paquete de calcetines, unos pañuelos de celulosa y media docena de yogures, Es lo que, al final, cuenta.

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