El pasadizo de San Ginés

Tirado contra la pared aspirando el aroma a churros y chocolate caliente me preguntaba qué sentido tenía ese lugar para mí. Estaba tumbado debajo del arco del pasadizo de San Ginés en Madrid, justo detrás de la Iglesia con el mismo nombre y que me parece uno de los lugares más emblemáticos y que a mí me ponen los pelos de punta. Hay a veces que apoyado en sus paredes, estas me huelen a sangre. Aunque bien es verdad que solo pueden ser imaginaciones mías, quizás las provoquen la cafetería donde sirven unos de los mejores churros de España, quién sabe.

Me di una vuelta a la manzana y situé su entrada. Bajando desde Sol por la calle Arenal, empezaba justo en la esquina de la Iglesia y el primer rasgo notable que ves es que posee dos realidades muy distintas: a la derecha hay una librería de libros antiguos que huelen a solemne, a viejo. Y a la izquierda tiene la puerta y salidas de emergencias colindantes que ocupaban medio callejón de una famosa discoteca de Madrid: la Joy. Y claro al ver salir en mi amado pasadizo a un gran número de pijos, macarras y chusma me vinieron los siete males y una interesante reflexión.

¿Hasta qué punto son compatibles desarrollo y cultura? ¿Si los niñitos quieren bailar, por ello nos tenemos que mear en historia de este país?

Bien si porque los señores de la Joy quieran estar forrados (cosa que no les discuto) tienen que joder mi santuario, me cabreo. Si no es culpa suya, que ya lo sé, y es culpa de la incompetencia del ayuntamiento, me cabreo. Si nadie sabe nada de nada, ni lo que pasó allí, me cabreo. Y como al final me cago en todo Cristo y lo pagan mis apocalípticos artículos y mis lectores, me cabreo aún más. Así que aparte de escuchar música bailonga y poneros hasta el culo, San Ginés tiene otras muchas cosas, de historia claro:

Bien la Iglesia data del siglo XIII, no tal y como la conocemos ahora sino la primera ermita situada en el mismo lugar. Ha sufrido varios incendios que han hecho que su aspecto cambie. Su forma actual data de 1645. En ella bautizaron a ilustres personajes como Francisco de Quevedo y se casó Lope de Vega. Posee notables obras artísticas de Alonso Cano y José San Martín. La churrería ha sido escenario literario con personajes como Max Estrella en Luces de Bohemia de Valle Inclán y por si fuera poco ha sido escenario de suculentos duelos, batidas con la autoridad, confesonario de delincuentes y un largo etc. Que esta es la parte que a mí me gusta. Como dice Reverte en Limpieza de Sangre:

“El pasadizo de San Ginés era uno de los sitios favoritos de los retraídos, pues por la noche salían allí a que les diese el aire, convirtiendo el lugar en concurrido ir y venir donde no faltaban improvisados figones de puntapié para tomar un bocado; dignísima concurrencia que se disolvía como por ensalmo en cuanto asomaban los corchetes”.

Así que resumiendo. El pasadizo de San Ginés y su iglesia son uno de los lugares más emblemáticos de Madrid. Puede que no tenga espectacularidad, pero pensar que en ese suelo se han batido en duelo espadachines, han despachado a granujas y cuando los corchetes (policía de la época a las órdenes del rey) se dejaban ver por allí, lo único que corría era la sangre. Esto le hace  a uno pensar muy seriamente en que nos estamos convirtiendo.

Mi queja que quede bien claro, va dirigida a nosotros mismos y a lo poco que conocemos de nuestra historia y nuestro pasado. Por eso volvemos a caer en los errores de siempre. Nos importa más pasar el rato drogados y despreocupados viendo la vida pasar. No aprendemos nada de nada. Somos la generación perdida por las maquinitas y las pajas mentales. La de las discotecas y el chunda-chunda bailongo. Afortunadamente hay gente que todavía le gustan estas historias, el olor a sangre y que se emocionan al oír que antiguamente en esa calle tanto te podías encontrar con un escondite salvador, como con la sangre en tu pecho provocada por dos palmos de vizcaína. Me deber es decirlo, el suyo; visitarlo.

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4 pensamientos en “El pasadizo de San Ginés

  1. Bailonga, tu eres mi niña bailonga xDDD

    Creo que una de las razones por la que ya mayoria de los mortales no le tiene respeto a ese lugar es porque, como bien has dicho, no les resulta espectacular, y piensan: buah! vaya mierda, esto es un muermo, yo me voy pa la joy niño a tirarle del tanga a mi zorra…

    Y es entonces ya cuando te cagas en dios y le partirias la boca, y su sangre mancharia el mismo callejon que se manchó hace siglos de sangre de duelos a muerte U_U

    Creeme, no eres el unico que esta hasta la polla de la generacion de soplapollas a la que nos enfrentamos, y que, ojo al dato, supuestamente son el futuro de este país para el dia de mañana O_o

    En fin, tu si que sabes desahogarte xD
    Un abrazo, cuidate 😉

  2. Desde que he empezado a leer el relato, sabía que me sonaba de algo aquel nombre “El pasadizo de San Ginés”. He dudado al principio que saliese en “Un día de cólera”, pero parece que no, que es de Limpieza de Sangre. En este artículo – y un poco en tus posts en general – me recuerdas a Pérez-Reverte. Es mi ídolo 🙂 Por cierto, no sé si leerás en http://www.xlsemanal.com sus artículos semanales. Lo mejor.
    Hace tiempo que tengo ganas de ir a Madrid. En cuanto pueda, iré y visitaré todo el centro de Madrid, recordando el 2 de mayo. Ahora añado a la lista El Pasadizo de San Ginés, sin duda. Gracias por el consejo.
    Un saludo 😉

  3. Como viejo madrileño, leo con gusto toda la leyenda, y la historia que encuentro a mi alcance. Gracias por esta pieza referida al callejón de San Ginés. Añadiría, si pudiera encontrar la fuente, la leyenda del suicidio del propietario de la churrería.
    Hace mucho tiempo leí la historia, pero no he vuelto a encontrar ningún comentario. Sucintamente, narraba la muerte de un propietario del establecimiento, colgado de uno de los balcones del callejón.
    Le agradecería, si tiene noticia de ese suceso, me facilitara la referencia bibliográfica correspondiente, o bien, ampliara algún detalle sobre el hecho, cuya narración tengo casi olvidada.
    Muchas gracias.

  4. Bueno pues…a la vez que se me remueven las tripas de pensar…estamos tirando nuestra historia por la borda y nos lo pasamos por el forro sin más, sin darnos cuenta de que cada vez significamos menos aunque tengamos más, y que no dejamos de alimentar nuestra ignorancia a propósito, por que no nos interesa prácticamente nada de lo que debería interesarnos… me reconforta la idea de que aún hay gente consciente de lo que tenemos y no podemos dejar escapar así como así. Y para mí tiene mucho valor una persona que busca sentimientos en sí misma al ver cosas verdaderamente dignas de admiración. Esa clase de personas estamos engarcadas de sacar a flota la historia y el conocimiento de las cosas.

    Me he sonreído al leer la reflexión sobre la compatibilidad del desarrollo y la cultura. Ha sido una sonrisa de esas tontas que te salen al pensar “es cierto, no se me había ocurrido…qué serio…”. Y es que ha llegado un momento en que el desarrollo está pisoteando con todas las de la ley la cultura.

    Y quiero añadir por último un ejemplo claro pero algo diferente de lo poco que nos interesamos sobre la historia de las cosas. Para ésto me voy un poco lejos: a Egipto, donde los turistas al ver las pirámides piensan: “qué preciosidad, qué grande y perfecto”. Pero muy pocos reflexionan sobre una historia de esclavitud no tan bonita; sobre el sufrimiento de quienes construyeron aquellasm pirámides sólo para que incluso después de la muerte los jodidos faraones estuvieran como Dios (nunca mejor dicho).

    Qué bueno Raul!

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