Historia de un árbol que se muere

Esta es la historia de un árbol que se muere. La historia de un sauce florido, la de un sauce llorón. El sauce era el centro de la vida. En él vivían toda clase de animales, entre ellos: los pájaros, los gusanos, las termitas, los pulgones y los caracoles. Durante miles de años, el árbol fue creciendo y creciendo, y con él toda la fauna que llevaba alrededor. Cuanto más pasaban los años más aumentaba el tronco, y parecía que ese árbol iba a ser eterno, y que jamás iba a morir.

La convivencia entre la fauna era pacífica. Todos los animales vivían y dejaban vivir. Los gusanos al llegar la linda primavera se convertían en mariposas y echaban a volar. Los pulgones bajaban de la seguridad del árbol y colaboraban con algunas hormigas de otros árboles para conseguir su preciado azúcar. Los pájaros habían dejado de comer insectos, ya que en el bosque donde vivían abundaba la fruta. Y las termitas, las termitas eran los seres más vulnerables pero los más ingeniosos y hábiles. Antes de formar colonias cada una vivía por su lado, pero un buen día descubrieron que formando una colonia, como si fueran uno solo, si se repartían las tareas y se jerarquizaban podían lograr cosas muy grandes e inimaginables.

El problema surgió cuando las termitas se sintieron superiores que los demás seres vivos. Empezaron por cosas pequeñas, como defenderse juntas. Al tener tanto poder colectivo, ninguna moría y la población empezó a aumentar. Al tratar de alimentar más y mejor a su descendencia, empezaron  a matar a los gusanos, que eran los más bellos e indefensos. Cuando vieron que no había nadie que les opusiera resistencia empezaron a invadir a los demás animales, a los cuales ya consideraban tontos por no colonizar a otros. Las termitas se empezaron a imponer con tintes autoritarios.

Mataron a los pulgones y caracoles porque eran los de menor tamaño, al ver que se quedaban sin alimentos siguieron por los pájaros muchos más grandes y feroces, pero debido a su astucia como conjunto, no opusieron gran resistencia.

Pasados unos días y sin más vecinos, la colonia de termitas empezaba a temblar de hambre. Entonces decidieron poco a poco comerse el árbol. Explotarlo, sin medida ni control. Cada clan lo separó en su territorio y se empezaron a matar entre ellas. Unas estaban tristes por lo poco que habían cuidado de su hogar. A otras solo les preocupaba invadir el hogar del vecino.

Al cabo de unos días más, el árbol el cual habitaban empezó a mostrar signo de debilidad y posible destrucción, entonces las termitas se pusieron de acuerdo para dejar de comer la madera y recuperar otra vez a sus vecinos gusanos, pájaros, etc. Pero era demasiado tarde y el árbol acabó muriendo.

Nota: Algunos indios consideran al árbol Gea y a las termitas las llaman humanos.

(Otro texto perdido en mis cajones)

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4 pensamientos en “Historia de un árbol que se muere

  1. ¡Maldita humanidad!

    Buena fábula Raúl. Es increíble, pero la humanidad es eso, uno de los seres vivos más débiles de toda la Tierra y encima nos creemos con derecho de ser los que dirigen el destino de los demás animales, plantas y de toda Gea.

    Slds!

  2. Muy de acuerdo con Maria, una preciosa fábula, que me recuerda a todas esas que mi abuela me contaba cuando era pequeña y de las que siempre sacaba alguna fructifera enseñanza, me gusta mucho este cuento porque veo que su moraleja es, (sobre todo para mi que vivio en la montaña) una realidad tan palpable que asusta.
    ¡ojala aun estemos a tiempo de evitar que el arbol muera!

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