El puente de los suicidas

La ciudad con su interminable humareda oscurece los corazones. Desde aquí todo se ve enorme. Distante. En el puente de los suicidas no hay lugar para bromas. Su enclave es majestuoso, de frente se ve la Catedral de la Almudena. Y ahí estoy yo contemplando sus mamparas. Me rió entredientes y estoy seguro que este mundo es el infierno. Hasta le ponen barreras y fronteras a la muerte. Hasta intentan que te quedes en este jodido mundo, con esta perra vida, para que seas productivo. Paga, trabaja y cierra la boca. Así es este jodido mundo, dentro de poco hasta elegir la muerte se pagará con dinero. Todo el mundo tiene su precio, hasta Dios lo tiene.

El paisaje es lo que único que en estos instantes me mantiene aferrado a la vida. La puesta de sol ilumina toda la Casa de Campo, y hace que todo sea bello, muy bello. Y pienso que hasta en medio de toda esta mierda brilla un poco la luz. Pienso en las personas que me quieren. Pienso en las personas que quiero y todo se reduce a uno. Miento. Una en este caso. Y me pongo triste. Cada vez que la recuerdo me pongo triste. Es demasiado buena para este mundo. Cuando vives demasiado todo se vuelve muy triste, todo lo que parecía importante deja de serlo.

Todo este lugar me produce respeto. Mucho respeto. Miro las baldosas del suelo y pienso que otros antes que yo las pisaron con las mismas intenciones y me vuelvo a reír y pienso que lo que le pasa a este mundo es que somos imbéciles. Todo es circular, no soy el primero ni el último que va ha hacer lo que estoy dispuesto a hacer. El tiempo es circular y no lineal. Todo se repite. La tierra empezó sin el hombre y acabará sin él. Y yo no quiero más destino que ese.

Me acuerdo de la primera vez que oí hablar de este puente. Al lado del susodicho había una residencia de estudiantes, hoy hay una multinacional. El caso es que los estudiantes se escapaban de la residencia y se tiraban por él. Su perfil era el de estudiantes  que tenían el <<peso de la perfección>>. Es decir que habían fracasado y debido a sus neurosis culturales (sus padres, amigos, religión, país, el qué dirán, etc) habían decidido que si no eran los mejores no eran nada.

Otros tras años de estudios se habían dado cuenta de que lo mejor de su vida estaba pasando y acabaría de pasar. Es decir que después de esos maravillosos años todo iría cada vez a peor. Entonces tras acabar la carrera y haber perdido la virginidad y tras haberse pasado el último año probando y gastando su dinero en drogas y diversión se suicidaban. Sin nada. Todo lo habían regalado y cedido. Sabían que habían resumido lo mejor de la vida en su último año. Justo cuando habían conseguido todo lo que esta sociedad requiere para ser parte de ella, dejaban la vida para siempre. Felices y jóvenes. Siempre jóvenes.

Jamás tuve en mente acabar así. Es imposible saberlo. Pero últimamente he intentado echarle un par de huevos. El atardecer se agota y yo con él. Y mi vida con él y una parte del mundo con él.  La mampara se vuelve enorme. Me encaramo a ella. Todo parece muy difícil y no me creo que lo vaya a hacer. Pego un empujón con mis manos a la valla por si me arrepiento y todo se queda rígido. El tiempo se para. Y ya solo hay vacio, vacio, vacio, vacio…

Me despierto sobresaltado con un sudor frio. Mi almohada esta empapada. Y por la ventana empieza a salir el sol. Hacía años que no soñaba, ahora me acuerdo porqué.

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4 pensamientos en “El puente de los suicidas

  1. Las ilusiones son arte, para la persona que siente, y es por eso el arte por lo que vives, si es que vives, pero al final de la vida que viviste por el arte, el arte se esfuma y la ilusion permanece, o se esfuma la ilusion y permanece el arte; es por tanto la muerte la mas artistica de las ilusiones.

  2. Se dice que el suicidio es el consuelo de muchas noches solitarias… una idea por la que se siente cierta fascinación a tu edad cuando todo se magnifica al máximo para acabar con algún periodo complicado, incluso algo banal como un examen suspenso, un novio que se va, una bronca con los padres… pero luego se hace de día, siempre sale el sol…

    Se dice también, desde el psicoanálisis, que en la mayor parte de los casos el suicidio es un asesinato frustrado porque no es que quieras morir, es que quieres reventarle la vida a alguien haciéndole responsable de tu muerte… ahí entrarían niños y adolescentes que saltan desde casa de sus padres, amantes abandonados, alguien que te pide ayuda cuando amenaza con ello y un día no coges el teléfono porque no lo oyes lo hace…

    Por mi parte jamás entenderé como alguien puede no tener la suficiente curiosidad para ver qué pasará después… quizá porque estoy absolutamente convencida de que esto es lo único que hay… el ateísmo militante tiene sus ventajas XD

    El suicidio como idea literaria es muy romántica en el sentido estrictamente literario del término y, como era de esperar tu relato es una delicia, muy bien escrito, impecable. Sólo le pondría un pero y no a tu relato sino a Álvarez del Manzano y es que el viaducto como puente de los suicidas tenía mucha más gracia cuando no había mamparas…

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