Los veintegenarios

Yo me encontraba sentado en un pupitre deseando que alguien acabara con mi vida. En la clase solo había tíos y tías falsísimos copiando apuntes como puñeteros robots y asintiendo cada vez que la profesora les miraba:

-La resolución de este tipo de ecuaciones puede hacerse por tres métodos distintos: reducción, igualación y por Gauss.

Todos asentían.

-¿Y para qué cojones quiero yo saber tres métodos? -dije sin saber por qué.

-¿Decías algo Capa? -preguntó la profesora. Como si no me hubiera oído.

-Nada, nada…

-Yo personalmente os recomiendo el método de reducción porque es el más rápido, pero no siempre vais a poder utilizarlo…

-Ahhhhhhhh- (bostezo mezclado con desgana).

-¿Te ha quedado claro Capa? -me preguntó desafiante.

-Sííííííííííí, ¿y a quién no?

-No me gusta tu actitud

-¿Qué actitud?

-Esa actitud…

-Oh joder-pensé- ¿dejará de hablar algún día en leguaje matemático?

En ese mismo instante sonó el timbre y me levanté. Salí disparado hacía el recreo. Mientras la profesora me gritaba detrás que por esta vez me había librado. – ¿Librado de qué? – pensé.

El recreo era el mejor momento del día en aquella cárcel llamada colegio. Aunque a mí no me gustaba demasiado. Teníamos como dos patios, pero solo utilizábamos uno; el pequeño. Y eso que éramos los mayores del colegio. Siempre estábamos apretujados y si querías jugar al baloncesto no podías. Jugar bien quiero decir. Del fútbol paso porqué las porterías del patio eran de hockey. Y aún así todo el mundo corría detrás de la pelota -como si dentro hubiera una tía desnuda- intentando chutar en una portería diminuta. Todo era muy patético.

En la esquina contraria estaba “el rapero”. Se llamaba Follón. Y quería pegarse con todo el mundo. No, creía que se había pegado con todo el mundo. Le llamaban “el rapero” porque se creía un rapero. Un rapero de estos que salen en las películas. Hubiera dado su pierna izquierda por haber nacido en el Bronx.  Era el guay del colegio. Había empezado a fumar antes que todo el mundo, a beber antes que todo el mundo y a pasar droga antes que todo el mundo. Incluso decía que había follado antes que todo el mundo. Pero yo sabía que no. Jaja. Era virgen. Pobre gilipollas.

Follón estaba pasando droga a través de la verja en la esquina del fondo. Antes de pasar algo miraba a izquierda y derecha como para que no le viesen, cuando todo el mundo le estaba viendo. Todo el mundo le tenía respeto menos yo. No por nada, sino porque yo le había conocido desde pequeño y sabía que todo su mundo de maldad era un puñetera estafa. Les tenía engañados como monos.

Me acerqué a él.

-Oye tío, ¿no tendrás un mechero?

-¿Unnnn queeeeé? – (fingía hablar como los negros).

-Un mechero…

-¿De qué tipo?

-De esos que dan fuego. Con gas y eso… ¿eres gilipollas?

-No te pases Capa, que te meto, no sabes quién soy yo…- (Siempre estaba colocado.)

-¿Y quién eres tú?

No hubo respuesta. Ni él lo sabía. A estas alturas ni su madre lo reconocía. Yo le hubiera desheredado.

­­­­Todo era patético.

Me encendí el cigarrillo y  lo oculté en el dorso de la mano, para evitar que algún profesor con vocación de policía en los tiempos libres me diese el coñazo. La verdad es que no sé porque fumaba, me sentaba bien y eso.

Volvimos a clase arrastrando los pies por el pasillo, deseando que se acabara ya aquel aburrido infierno. Deseando que se acabará ya todo. Deseando simplemente algo mejor que aquella toda basura de hipócritas y gilipollas. Nuestra edad rozaba la veintena pero nuestra vida era como la de las personas de ochenta años. Una generación de fracasados, de destructores, de pesimistas. Éramos todo lo que la historia se empeño en desechar. Éramos la primera generación que deseó no haber nacido. Éramos los veintegenarios.

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8 pensamientos en “Los veintegenarios

  1. “que te meto, no sabes quien soy yo”

    “¿Y quien eres tu?” xDDDDDDDD

    Joder, si cambiasemos al rapero por un poquero seria igual que mi colegio (ambos extremos suelen ser igual de pateticos, la virtud esta en el termino medio).

    Me ha gustado, cada vez pules mas tu propia tecnica, me gusta

    Un abrazo man 😉

  2. he de decir que es muy discriminatorio el uso del término “rapero” para denominar a un chulo, a mi me gusta el rap aunque no me visto con ropajes grandes ni nada de eso, solo me gusta esa música por sus numerosas críticas hacia lo que nos atrapa.

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