Barbie

Desde que era pequeña todo se había reducido a una cuestión de faldas. No importaba nada más que el aspecto físico. Ella lo veía de la mano de su padre. Cuando este se daba la vuelta para mirar a la rubia que hacía temblar el suelo.

Palahniuk dice que la belleza al igual que el dinero y la droga, son poder. Y nuestra pequeña Barbie tuvo esa certeza a los cinco años, cuando ya jugaba a ponerse tacones y pintarse los labios.
Darte cuenta a esa edad de cuál es tu lugar en el mundo no tiene precio. Vas a tener futuro el resto de tu vida, o al menos eso crees. Igual que crees que va a ser joven toda tu vida. Igual que crees que lo de morirse es cosa de los demás.

Lo que resulto una atracción innata en Barbie acabó convirtiéndose en su modo de vida. A los seis años ya posaba en revistas de modas infantiles. A los siete patrocinó perfumes. A los ocho rodó anuncios de televisión. Y así durante su mal llamada infancia.

Papá y Mamá estaban totalmente satisfechos, sobre todo con el porcentaje extra que se llevaban si el anuncio o marca resultaban rentables. Era todo un juego de niños. Sí, un jodido y bonito juego.

Cuando llego su pubertad Barbie pasó a ser mercancía de contrabando. Es decir: carnaza. Posaba en revistas muy famosas. Y en todas muy ligueritas de ropa. Contra más famosa era la revista menos ropa tenía que llevar.

Lo más que hacía eran escenas con otras compañeras de su edad. Insinuando. Siendo morbosas. Poniendo morritos. Hacían entender al pajero espectador que entre ellas dos había algo más. Como si todas las modelos fuesen lesbianas.

Eran lo más alejado a un humano que existía. Nadie las preguntaba si aquello les gustaba. Eran prostitutas de los suyo: la insinuación.

Barbie me dice que esta historia es muy triste y larga y que vaya acortando coño. Me dice que ya os podéis imaginar cómo fue su infancia. Que vaya a como acabó la cosa. Que cuente lo que he venido a contar.

Barbie tenía un plan que jamás contó a nadie. Un plan de esos que te cambian la vida. De esos con los que puedes dominar el mundo, y cuando casi lo consigues, un tío va y te jode, y resulta que lo llaman superhéroe.

Siempre he odiado a Superrman, ¿y quién coño en su sano juicio quiere salvar el mundo? Suerte que no soy yo. Si fuera por mí os daban por el… Perdón.

Su idea era sencilla. Iba a tomar pastillas que redujeran sus niveles de estrógenos hasta el nivel de un tío. Se iba a vestir como tal. E iba a acosar a todos los suscriptores de las revistas de moda. Uno por uno.
¿Continuará?

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3 pensamientos en “Barbie

  1. Me gusta como escribes tio, simplemente es asi, no hay otra manera de decirlo.

    Cada dia vas limando asperezas hasta conseguir tu propio estilo, se nota tu evolucion desde los primeros textos hasta ahora, es realmente impresionante.

    Tengo algo que pasarte que puede que te guste 😉

    Un abrazo hermano, cuidate ^^

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