Muerte por generación espontánea

La burra muerta. Foto: Periódico de Extremadura

Hoy como cada mañana, he encendido el ordenata para leer la prensa y lo más interesante de la red en las últimas horas. Para sorpresa mía este es uno de los titulares que me encuentro en Menéame: “Matan a una burra a patadas y con un palo en el recto.” Vaya, vaya. Pues esa no es una “recta” actitud. Y desde esta libre página me veo en la obligación de afilar pluma y estilete.

Cuando uno se adentra en la noticia de la que se hace originalmente eco El Periódico de Extremadura, descubre más novedosos e importantes datos. Los borricos en cuestión, tienen diecisiete años, eran una docena y estaban celebrando “los quintos”. He de confesar, que aquí el firmante pensaba que eso de “los quintos” no se celebraba desde que Franco fue Primer Corneta. Pero se ve que en esta nuestra España, hay gran afición por adquirir nuevas festividades (tipo Halloween) y jamás deshacernos de las viejas (como las de “los quintos”). Es una forma de aumentar los días de eróticos festivos, hasta llegar al punto de que estos sean más que los laborables.

A continuación, el informe del veterinario y alcaldesa:

La burra, que tenía 20 años, “se encontraba reventada por dentro”. “Incluso le han metido palos por el trasero”, precisó. Los efectos de esta acción son perceptibles a simple vista, pues el animal tiene el recto reventado. Después, los quintos lo ataron por el cuello con una soga a la parada de autobús, donde fue encontrada por el vecino que llamó al propietario.

A continuación, la convincente versión de “los quintos”:

Ellos, que no quisieron identificarse, aseguran que se encontraron a la burra sola por las calles del pueblo y que no la maltrataron. “Solo la atamos a una cuerda y la llevamos hasta la parada. No le hicimos nada”. Los seis coincidieron en que cuando se la encontraron “ya sangraba por abajo -aludiendo al trasero-“ y murió “porque era vieja”.

A continuación lo que nos quieren hacer creer:

Imagínense doce chicos. He de presuponer que habían bebido algo. Hoy en día no se reúnen doce chicos para resolver problemas metafísicos, sino más bien para mamarse como perras -en este caso como burras-, estaban contentillos, con una cierta chispa en los ojos. Muy típico.

Lo que no es tan típico es que vayan por la calle y de repente: se les aparezca una burra solitaria, andando por la calle. Así, ¡plof! Como a quien se le aparece la virgen oiga. Y que por algún motivo inexplicable sangra por abajo. ¿Y a doce peleles borrachos solo se les ocurre ir a la parada del bus, atarla, arroparla y darle un besito de buenas noches? ¡Venga ya! Que antes de puta fui monja. Pero lo más inquietante de la declaración es que una vez atada y arropada la burra, por generación espontanea hace ¡plof! Y muere de vieja. Estos tipos quieren hacernos creer que la gente hace ¡plof! Y mueren de viejos. Ya saben cuando haces ¡plof!, ya no hay stop. Tengan cuidado.

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