Relaciones entre indios y negros

Se pliega a los gustos de sus opresores, adopta sus opiniones y aspira, al imitarles, a confundirse con ellos...

Ensayo perteneciente al libro La democracia en América de Alexis de Tocqueville, enmarcado todo ello dentro del Pensamiento Norteamericano

Durante el libro se ha hablado sobre los indios y los negros, pero siempre de una manera indirecta, puesto que el trato que a estos se les ha dado no es democrático, y el libro trata de la democracia en América. El espacio que ocupa Norteamérica se extiende desde el Océano Atlántico hasta los mares del Sur. Desde los trópicos hasta los hielos del Norte. (Y lo que quedará por expandirse).

En este espacio tan ancho no pasa como en Europa, que los hombres que hay diseminados parecerían ser de la misma familia. No. En EEUU, hay tres razas profundamente diferenciadas y se podría afirmar que casi enemigas. Su educación, su origen y sobre todo los rasgos externos como el color de la piel, los han hecho estar en la misma tierra, en el mismo espacio, pero cada una con destinos diferentes y con la imposibilidad del mestizaje.

En la jerarquía de razas en EEUU; nos encontramos que en primer lugar está el hombre blanco: conquistador y todopoderoso. Después irá el negro, esclavo del primero, y que de alguna forma obtiene los favores y las migajas del poder. En último lugar estaría el indio. Un ser libre, autóctono del lugar, que se ve abocado a internarse cada vez en tierra más salvajes, huyendo del hombre blanco que al igual que el rey Midas todo lo que toca lo transforma en oro, o en su versión actual: dinero.

Estas dos últimas razas: indios y negros, solo tienen de común las desgracias. Con un mismo causante, que ejerce el papel de implacable tirano. Este hombre blanco despiadado, trata a estas dos razas como animales. “Los ha hecho servir para su provecho, y cuando no puede someterlos, los destruye”. La esclavitud hacía los negros han hecho de estos unos malditos. Unas gentes que apenas recuerdan su religión, su continente, sus costumbres; pero que sin embargo tampoco se les ha permitido gozar de las mieles del mundo occidental. Parecen ser los hijos de un dios menor.

Y sin embargo sumido en esta clase de males, el negro como ser humano que es, está lleno de ambiciones de esclavo: “Admira a sus tiranos más todavía que los odia, y encuentra su alegría y su orgullo en la servil imitación de los que lo oprimen”. El negro entonces vive una existencia totalmente dependiente del que lo esclaviza. Su vida no le pertenece. En esta situación pensar es más un impedimento que una virtud. Darte cuenta de tu mísera situación. Ante una existencia a todas luces injusta, la razón es una pesada carga de la que es mejor renegar. Como en su vida solo aprendió a obedecer y a someterse, si por casualidad se hallase en libertad mil necesidades le pedirían paso. De este hecho que no nos extrañe que el negro prefiera la cómoda esclavitud al rompecabezas de la libertad: “Llegó, pues, a ese colmo de miseria en que la servidumbre lo embrutece y la libertad lo hace perecer.”

Sobre las razas indias ha habido también opresión, pero con efectos diferentes. Los indios vivían libres y tranquilos en los bosques americanos. Con los defectos y las virtudes de los pueblos incivilizados. Cuando los europeos entran en acción, condenan a estos a vivir en los desiertos, con una vida errante y vagabunda, llena de miserias en la misma tierra donde vivieron durante miles de años. Los blancos cambiaron sus costumbres y tradiciones por el yugo de la necesidad volviéndolos más incivilizados aún. El pueblo americano jamás ha querido civilizar a los indios, indomesticables por naturaleza, imposible de hacerlos esclavos, la única solución ha sido su exterminio. El hombre blanco ha seguido la inteligente estrategia de llevar a las dos razas a las que quería someter a los dos únicos extremos posibles: a los negros al extremo de la esclavitud y a los indios al extremo de la libertad, utilizando de piedra angular la necesidad.

El negro hace esfuerzos por ser blanco. Por integrarse en una sociedad en la cual es considerado inferior (y que de igual modo se lo hace sentir hasta el punto de creerse la mentira ajena). Daría todo lo que tiene por deshacerse de los rasgos que él considera de esclavitud. Es más: “-El negro- se pliega a los gustos de sus opresores, adopta sus opiniones y aspira, al imitarles, a confundirse con ellos.”

El indio no repudia de su pasado ni de sus orígenes. Por el contrario, su raza constituye para él un signo de nobleza. Su condición de salvaje lo dignifica. Es un ser orgulloso y salvaje, que se abraza a sus costumbres para no adoptar las del hombre blanco. Es el hombre en el puro estado natural, pero de igual modo lo hace perecer: “El servilismo del uno lo entrega a la esclavitud, y el orgullo del otro la muerte”.

INDIOS

Ya en la época de Tocqueville tanto los Mohicanos, como los Pecots, como los Lenapes habían desaparecido. Los últimos Iroqueses pedían limosna. Para encontrar un indio en América había que internarse muchos kilómetros en el interior del continente. No solo se les ha desplazado sino que se les ha destruido. Todo a través del factor necesidad. Verbigracia:

Cuando los indios vivían solos en el desierto, apenas tenían necesidades. Por una lado fabricaban personalmente sus armas, el agua de los ríos era su única bebida y de los animales sacaban el alimento y sus ropajes. Los europeos les dieron armas de fuego, el hierro y el aguardiente. Les enseñaron nuestros tejidos etc. El hombre blanco les había creado una necesidad, pero sin el modo de satisfacerla sin recurrir a su industria. Pero, ¿qué podían ofrecer ellos a cambio de las frivolidades europeas? Su único trabajo era la caza, que ahora además de alimentarlos y vestirlos tendría que servir para cubrir sus foráneas inquietudes.

Pero los recursos indígenas no cesaban de disminuir, debido al hecho de que cuando una población de blancos se instala se cree por encima de la naturaleza y de todas las razas, y con el ruido y la contaminación de sus industrias espanta a cualquier animal a miles de kilómetros. El hombre blanco va avanzando territorio, situándose en las fronteras de los territorios indios puesto que estas están mal definidas. Ahuyentando con su modo de vida toda posible abundancia de caza. Y de este modo todo posible bienestar indio.

Todo esto les obliga a marcharse siguiendo a su caza, y teniendo que aproximarse a otros pueblos indios que han sido sus enemigos naturales desde hace décadas. Ante tanta enemistad por todos lados, se dividen, se dispersan con el fin de poder hacer más fácil su existencia. Perdiendo todo lazo familiar, toda costumbre, toda patria. Perdiendo en definitiva todo.

Tocqueville pone un ejemplo muy significativo. En 1831 se encontraba en la orilla en Menfis. Un numeroso grupo de Choatws trataba de pasar a la orilla derecha del Misisipí, puesto que el gobierno americano les había prometido asilo. Con ellos llevaban todo tipo de gentes ancianos y niños recién nacidos. Ninguno emitió ni una sola queja puesto que sus penas eran de antaño conocidas, y además no va en su naturaleza.

Cuando el hombre blanco llega a una zona habitada por indios les persuade que se las venda, puesto que ellos al ser nómadas pueden desplazarse un poco más adentro donde la caza es abundante. ¿En principio que más le da al indio desplazarse un poco más allá o un poco más acá? Por si estas razones no fueran válidas, los blancos muestran a los indios armas de fuego, vestidos de lana, barricas de aguardiente, collares, espejos, etc. Si todavía dudan, les amenazan con que el gobierno no va a poder garantizar sus derechos indefinidamente: “Semiconvencidos, semiobligados los indios se alejan; van a habitar nuevos desiertos donde los blancos no los dejarán ni diez años en paz. Así es como los Norteamericanos adquieren a un precio ínfimo provincias enteras, que los más ricos soberanos de Europa no podrían pagar”.

Tocqueville augura mal futuro para la raza india: “el día en que los europeos se hayan establecido en la orilla del Océano Pacífico, habrá dejado de existir”. Por todo ello los indios solo tenían dos caminos: la guerra o la civilización. O destruyen a los europeos o se convierten en sus iguales. Al principio de las colonias les hubiera sido posible acabar con los blancos. Hoy en día ni uniendo a todas las comunidades indias podrían destruir al tecnificado hombre blanco.

Descartado ese punto se podría pensar en civilizar a los indios. Pero esto también es imposible, debido al hecho de que solo se puede civilizar una cultura que se asienta (sedentaria), y no una nómada: “La civilización nacía bajo la choza e iba a morir en los bosques.” Pero también es un rasgo de carácter. Alguien que ha dedicado toda su vida, al ocio y a la aventura como los cazadores, siente casi un disgusto insuperable por el trabajo constante y regular. Para un indio el trabajo es un mal, un deshonor, orgullo y pereza hacen un cóctel mortal para cualquier intentona de civilización.

El indio desprecia los medios para conseguir nuestros productos, pero admira el resultado de estos últimos. Es una especie de nuevo feudalismo salvaje. Hasta tal punto ha llegado esta locura, que los Creeks han trabajado como los blancos la tierra, y los Cherokees han tenido periódico antes de estar completamente todos vestidos. La clave para la semintregación de estas dos últimas razas, ha sido la participación de los mestizos. Pero a todas luces sigue siendo un fracaso. Un pueblo no se civiliza a la fuerza sino poco a poco y por sí mismos. “Pero la desgracia de los indios es la de entrar en contacto con el pueblo más civilizado, y añadiré más ávido del globo, cuando se hallan todavía en estado semibárbaro, encontrando en sus instructores amos y recibiendo la opresión y la luz.”

Pero claro, los indios no poseen la acumulada experiencia de milenios de agricultura. Con lo cual apenas tienen productos que intercambiar. A ninguna clase de favor contribuye el europeo, que lo atosiga por todos lados. Los propios autóctonos de América del Norte se han convertido en extranjeros en su propia tierra. Pero no todos los colonos piensan de la misma manera. Así mismo hombres de la talla de George Washington dijo en el Congreso de los EEUU: “Somos más ilustrados y más poderosos que las naciones indias. Está en nuestro honor tratarlas con bondad y aun con generosidad”. Palabras encomiables de un presidente lúcido, que no pudo poner en práctica por el egoísmo de unos pocos.

Políticamente el problema no se debe al Estado central pues este (como George Washington ha dicho), pretende sin duda cumplir la promesa adquirida de velar por los derechos de los indios. El problema viene, como casi siempre por la avidez individual de los Estados particulares y sus enfrentamientos políticos. Al final, el Gobierno central debe de ceder, si quiere preservar la Unión Norteamericana y no ponerla en peligro. Con este fin el Gobierno cayó en la cuenta que debía transportarlos a otros lugares. Por ejemplo a Arkansas cerca de la frontera con México.

Pero, ¿quién les asegura de que no les pasará lo mismo en Arkansas? Nadie puede garantizarlo. Pero el Gobierno pone medidas fáciles para poder huir. Cosa que es un arma de doble filo, si luego no contiene el abuso de los Estados particulares.

Tocqueville pone el ejemplo de la conquista española y como en un principio hubo violaciones, asesinatos, etc. Pero en un segundo término hubo muchísimo mestizaje. Hubo una imposición de religión y de costumbres, hubo un imperialismo, no un colonialismo. En cambio los EEUU no han tratado en guerras de matarlos ni de imponerse por la fuerza de las armas. Por el contrario jamás se han mezclado y les han tratado legalmente, dejándoles independientes, pero que no se mezclaran en sus asuntos. Ellos colonizaban con un contrato de por medio.

Los españoles han violado, han derramado sangre, han cometido toda clase de barbaridades y sin embargo no han podido exterminar a los indios ni impedir ninguna clase de derechos suyos. Los norteamericanos han alcanzado ese doble objetivo con una facilidad sorprendente: “No se podría destruir a los hombres respetando mejor las leyes de la Humanidad”.

NEGROS

Los indios no estaban enlazados con los europeos, los negros en cambio sí. Las dos razas están ligadas sin poderse mezclarse (debido a la extrema diferencia del su color de piel) pero sin poder separarse tampoco.

Tocqueville apunta certeramente que el mal de EEUU en los próximos años será el de la esclavitud. Con su fraternidad, el cristianismo había destruido la servidumbre. En el siglo XVI con las primeras colonizaciones se volvió a instaurar. Pero antiguamente los esclavos eran de la misma raza que el amo, y a menudo más cultos y preparados que él. Por lo tanto la única diferencia entre esclavo y amo, era la libertad; que mediante una emancipación debida se lograba. Llegado este momento la distinción entre amo y antiguo esclavo era imposible.

La esclavitud de los americanos se basaba en la raza; y más concretamente en la negra. Haciendo que estos sean un recuerdo de una salvaje esclavitud pasada. No hay africano que haya ido a América libremente: todos tienen un pasado de sumisión, haciendo imposible borrar las huellas de la historia y del subconsciente colectivo.

Por ello después de abolir la esclavitud urge eliminar tres prejuicios: el prejuicio del amo, el prejuicio de la raza y el prejuicio del blanco. En nuestras naciones únicamente la desigualdad llega en forma de ley, y aún así sabemos que es muy difícil de desembarazarnos de ella. No es muy difícil imaginar por tanto la gravedad de basar los fundamentos de la desigualdad en la raza misma:

“En cuanto a mí, cuando considero con qué dificultad los cuerpos aristocráticos, de cualquier naturaleza que sean, llegan a fundiese en la masa del pueblo, y el cuidado extremo que tienen en mantener durante siglos las barreras ideales que los separan de él, pierdo la esperanza de ver desaparecer una aristocracia fundada sobre señales visible e imperecederas.”

Pasa una cosa muy curiosa. Y es que en los estados donde la esclavitud es abolida hay mayor racismo. Esto deja de ser sorprendente, puesto que el mestizaje es nulo y la relación también. Al menos con la esclavitud, la relación era forzosa, pero relación. Había cierto tipo de mestizaje aunque siempre mal visto. Y no había la oportunidad siquiera, de odiarse, puesto que para eso hace falta distancia:

“Así, el negro es libre, pero no puede compartir ni los derechos, ni los placeres, ni el trabajo, ni los dolores, ni aun la tumba de aquel de quien ha sido declarado igual. No podría reunirse con él, ni en la vida ni en la muerte.”

Hay una diferencia muy grande entre el Norte y el Sur con el asunto de los negros. En el Sur son mejor tratados porque no tienen libertad, y en cualquier momento pueden volver a ser arrojados al suelo por el amo. En el Norte, pese a ser libres, los blancos tienen miedo de que llegue el día en que ambas razas no puedan distinguirse. Pero, ¿por qué en una parte de EEUU hay esclavitud y en la otra no?

Los esclavos como en el resto de la Tierra se los llevaron al Sur. A medida que uno iba subiendo hacía el Norte era cada vez más difícil encontrar esclavos. Pero era una paradoja porque en el Norte se pagaba a la mano de obra, y en el Sur era por así decirlo gratuita. Y resulta que los estados más prósperos fueron los de Norte, y los que más gente acumulaba por su buen nivel de vida y de riqueza. Mientras que el amo del Sur estaba ocioso, y consideraba el trabajo innoble. El señor del Norte era rico y feliz con su trabajo. Ponía todo su empeño en sacar de sus tierras lo mejor, puesto que repercutía en su propio beneficio. El esclavo solo tenía como recompensa la desidia.

Desde el punto de vista económico. Un obrero libre sale muchísimo más barato porque solo es un sueldo lo que hay que darle, y por estos dos factores se ve en la obligación de ser productivo. El esclavo es una carga para toda la vida del amo: en la juventud, en la vejez, en la enfermedad, educación, alimentos, ropas. Y encima carece de productividad, pues no tiene motivación ninguna.

El amo ha perdido en cierto modo esa avidez tan característica de la otra parte del país. Su vida ociosa ha hecho que sus gustos sean la caza y la guerra, y que los temas empresariales sean cosa aburrida. Por todo ello no es de extrañar que la esclavitud vaya retrocediendo cada vez más.

Hasta tal punto lo que había en el Sur era una copia de modelos europeos, que había incluso una ley de sucesiones. Medida para evitar la pérdida de riqueza, y dividir por ejemplo la tierra en el número de hijos que fueran. Por lo tanto existía la figura de segundón. Que curiosamente vivía igual de ocioso que el hijo que iba a heredar, aunque no tuviera el futuro asegurado. Cuando se abolió esta ley se produjo un reparto de la riqueza, y cada vez era más difícil ver un rico. Fue el momento en el que el obrero libre y el esclavo entraron en competencia.

Cuanto más nos aproximamos a los trópicos más difícil resulta el trabajo, debido a las condiciones climáticas. En estos terrenos el obrero libre no tiene ninguna clase de superioridad y por eso los deja para el esclavo. En cierto modo esta es la razón de que en Georgia y en Florida no se haya abolido la esclavitud.

La diferencia de cultivos es muy importante también. En el Norte se cultiva el trigo, puesto que solo hace falta alquilar mano de obra una serie de días al año. Comprar en este caso esclavos sería un asunto demasiado caro para el uso que se le va a dar. Por otra parte en el Sur se cultiva algodón, azúcar y caña. Cultivos estos que necesitan de una atención continua y que por ende el trabajador ideal sería el esclavo.

Por esta razón, si los estados del Sur se vieran obligados a abolir la esclavitud tendrían: o bien que plantar trigo y competir en desventaja con el Norte experimentado, o bien contratar hombres libres mientras que los otros estados vecinos del Sur, mantienen a los esclavos.

Pero hay otro factor más determinante si cabe. En el Norte se rechaza tanto la esclavitud como a los esclavos. En el sur no se puede aspirar a este doble objetivo. El temor de los estados del Sur, es que al ser libres los negros puedan exigir sus derechos. Todos esos que les han sido negados. Es muy difícil que los blancos acepten vivir al pie de la igualdad. EEUU es el país con menos mulatos de todas las colonias. Los ingleses son los que menos se han mezclado. Y no hay un interés por hacer una raza conjunta.

En el blanco hay un temor indescriptible a una rebelión negra. Temen de la venganza de estos. E incluso devuelve a Guinea a aquellos que así lo desean. Pero el volumen de nacimientos de esta raza, hace imposible el intento del hombre blanco de echar de América al hombre que trajo a la fuerza.

El problema se resume en que cuando el hombre negro alcanza la tan ansiada libertad, se le niega a este sus derechos. Con este panorama solo puede haber enemistad entre las dos razas: “Confieso que, cuando considero el estado del Sur, no descubro, para la raza blanca que habita esas comarcas, sino dos maneras de obrar: emancipar a los negros y fundirlos con ella o permanecer aislados de ellos y mantenerlos el mayor tiempo posible en la esclavitud. Los términos medios me parecen ir a dar a la más horrible de las guerras civiles, quizá a la ruina de una de las dos razas.”

Por supuesto los estados del sur han tomado la decisión de mantenerlos el mayor tiempo posible en la esclavitud. Para ello han prohibido que les enseñen a leer y escribir bajo penas severas. Ante este panorama se encuentran los habitantes de EEUU. Han mantenido a toda costa un servilismo funesto desde el punto de vista cristiano y económico. Así mismo, también desde el punto de vista de los derechos humanos. Pase lo que pase se auguran desgracias:“Si se rehúsa la libertad a los negros del Sur, acabarán por apoderarse de ella violentamente por sí mismos; si se les concede, no tardarán en abusar de ella.” Y así fue. En marzo de 1861 cuando Lincoln se envistió de presidente, los Estados Confederados de América declararon su independencia, dando lugar a la sangrienta Guerra de Secesión.

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