Un siamés cainita

Tú eres un idiota...

-Eh tú…

-¿Quién? ¿Yo?

-Sí, tú…

-¿Yo o él?

-No, tú, tú… Aquí no hay nadie más, no te hagas el listo…

-Bueno, es que creía que te referías a otro, aparte de tú y yo…

-¿Qué “otro”? ¿Que “tú y yo”? Si solo estamos tú, quiero decir yo…

-¿Quieres decir que somos “uno”? Jo, que desilusión… Estamos solos, quiero decir: estoy solo. Abandonado a los designios…

-¿Por qué desilusión? ¿Qué es eso de solo? Si en realidad no aguantas a la gente, siempre están con sus problemas, lloriqueando, perdiendo el tiempo y no haciendo nada que vaya a pasar a la posteridad. No les necesitamos… Son pesados, mezquinos, cansinos, traicioneros, sin amor a nada, sin compromiso, llenos de miedos e inseguridades…

-Te estás describiendo querido…

-No, yo soy viril…

-Tú eres un idiota.

-Te voy a arrancar la cabeza…

-Dirás “nuestra cabeza”.

– Eres tonto del bote, dedícate a la poesía, o a la narrativa escritorzuelo, amago, prototipo, eres un pseudo más todo lo que quisiste siempre ser: pseudoescitor, pseudoanarquista, pseudoputo y no lo serás nunca porque eres un patán. Eres más ruin que las monedas de un céntimo y no vales ni para tomar por culo en ese orden. En cambio yo…

-¿Tú qué? Te jactas de aspirar a ser un abogado con pasta, dar el palo, un coche de lujo, y una moto acorde a tu fachada, tener una mujer rubia y operada que te haga de vez en cuando una mamada aunque tengas que pedir la vez, puesto que se habrá follado a todo el vecindario.

-Yo soy todo lo que quisiste ser, hijo de la gran puta.

-Yo no quiero ser nada…

– Si, ya sé lo que quieres… Quieres ser libre como el viento, bello como el rocío, tierno como el pan recién ordeñado….

-Se dice, horneado… Sin mí estarías perdido gilipollas.

-Pues sin mí no ligarías…. ¿O es qué acaso crees que son tus palabras?

-Creo en efecto, que es mi docto habla…

-Hablando eres rídiculo, demasiada información, demasiada charla que solo te interesa a ti. Cháchara, cháchara y mojiganga ¡Ególatra!

-Y si no son mis hablares, dime listillo porque me aman…

-Suponiendo que en verdad te amen. Es muy fácil, tu pene…

-¿Qué?

-Es decir yo…

-¿¿Qué??

-¿Qué hago hablando con mi pene?

-Soy tu parte viril…

-¿Qué?

-Viril… por eso haces todas esas gilipolleces…

-¿Qué gilipolleces?

– Demostrarte a ti mismo que eres válido, que estás vivo y que tienes metas. Salir a correr varios kilómetros, reventarte en la bici, nadar, ir a la sierra, mear, meneártela, etc.

-Lo sabía. Sabía que alguien conspiraba contra mí… Esta situación es bochornosa, caricaturesca… Así que eras tú… malandrín, un maldito pene ególatra… Me resisto a creer que las mujeres me quieran por ti, porque solo te ven en el momento de la consumación, eres un bicho malo, un cabrón… Además, prefieren apagar la luz…

-Soy tú…

-No… Reniego, exijo la independencia…

-¿Y cómo vas a retozar en los jergones sin mí?

– Tengo un as en la manga. Mis dedos. Mis dedos, son mejores, más rápidos, más duchos en las refriegas amorosas, y lo más importante de todo es que son mucho más numerosos que tú…

-Pero no son tan gordos…

-¡Obsceno!

-No puedes separarte de mí…

-Sí que puedo, no me importas… Estoy harto de llevarte colgando y llevar slips para que no te escapes a asaltar universitarias en celo… Estoy harto de que en las noches te subleves en busca de agitadas carantoñas…

-¿Y qué vas a hacer? Cortarme como a un vulgar salchichón, yo que te he dado los instantes de placer, que ni siquiera podías imaginar. Te he llevado a las cumbres del clímax… Vas a hacer lo que Francia hizo a Robespierre. Adelante,  córtame la cabeza…

-No, mejor aún…

-¿Hay algo peor que hacer caer la guillotina sobre mi?

– Si capullo mío, la castración química, ya verás tú…

-¡Nooo!

-Uajajajajajaja

-No quiero ser un vegetal… Yo soy un trozo de carne, viril, dura y valiente… No me puedes hacer eso… Prometo no sublevarme, prometo que en tu vejez jamás tendrás que hacer uso de la pastilla azul, e incluso te daré mi mejor cosecha para que seas más fértil que Bach y sus veinte niños.

-No te aguanto más cabeza de poronga. Es el final…

(En ese momento entra mi hermano en la habitación donde duermo plácidamente…)

-Raúl…

No hay respuesta.

-¡Raúl que te levantes! ¡Qué nos vamos a la biblioteca coño!

Me despierto sobresaltado, con sudores fríos, y lo primero que hago es mirarme las partes nobles. El soldado está firme, y me mira con su solo ojo de forma suspicaz…

Tengo al enemigo en casa. Me siento como un siamés cainita.

6 pensamientos en “Un siamés cainita

  1. Con muñeca system eso no pasa, paja brava xD

    Joder la verdad es que me ha gustado, un buen corto se podria sacar de aqui ^^

    Un abrazo hermano😉

  2. Mi pene es más cabrón que el tuyo. Va a la “chita callando”. Es un mosquito muerto. Parece que es tu amigo, pero cuando más te necesita… se hace el muerto.

    No hay quien lo entienda.

    PD: No sabes lo que he podido reirme. Cabeza de poronga.

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