Justificación de las armas en los EEUU

Desde luego que un atracador se lo pensaría dos veces...

Uno de los temas recurrentes a la hora de hablar de EEUU es el de las armas, y la  “permisividad” de la población americana al respecto. Es una de las cosas que más chocan al europeo de a pie cuando se habla a grandes rasgos de la primera potencia mundial. ¿Cómo puede Estados Unidos permitir que sus ciudadanos vayan armados? ¿Cómo después de las desgracias acontecidas en institutos y colegios, de matanzas a manos de los propios estudiantes con fusiles de asalto, pueden seguir sin ser prohibidas?  ¿Es seguro un país donde hay tanta facilidad para matar al vecino? ¿Se puede fundamentar de alguna manera ese irracional amor a ir armado?

Para resolver todas estas cuestiones hay que echar mano de la historia. Estados Unidos no fue ni de broma un país tan extenso como hoy en día lo conocemos. Al principio fueron trece colonias que se rebelaron contra la metrópolis inglesa –afincada en Londres–, por la sencilla razón de que Inglaterra albergaba muchos enemigos y no les dejaban comerciar libremente, además les cobraban unos impuestos abusivos y sin fundamento. Por lo tanto, tenemos trece pequeñas colonias rebeldes situadas al este de un país enorme y salvaje. A medida que pasaban los años y ya se constituyeron –no sin altercados– como un único país, empezaron a surgir movimientos expansionistas hacía al oeste, fomentados por los dirigentes políticos y por el ideal americano de hacer riqueza. Además empezaron las grandes oleadas de inmigrantes europeos en busca de un futuro mejor y por ende aumentó la población. Debido a todas estas razones llegó un momento en que la burocracia del joven estado no llegaba a los sitios fronterizos, nuevas tierras alejadas que si bien hacían crecer el país, impedían que a esas zonas llegara la justicia del estado. Es por ello, que o te tomabas la justicia por tu mano, o no había justicia. He aquí uno de los porqués del tradicional uso de la armas, aparte del evidente uso para defenderse de fieras salvajes y de los indios –estos últimos sucesos apenas eran frecuentes pese a que lo veamos en el cine–.

Hasta en los padres fundadores encontramos evidencias al respecto. Recordemos que el primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica fue George Washington, Comandante en Jefe del Ejército Continental revolucionario en la Guerra de la Independencia contra Inglaterra; un militar, que ni siquiera cobró su sueldo como presidente porque consideraba un deber servir al pueblo. El segundo presidente fue John Adams, pero hasta el tercero Thomas Jefferson, no encontramos una evidencia ilustrada del por qué y cómo fundamentar el uso de las armas. Thomas Jefferson fue un grandísimo presidente que estudió matemáticas, metafísica y filosofía; y después ejerció como abogado llevando centenares de casos importantes al año. Era un hombre extremadamente culto, inteligente y leído. No nos ha de extrañar por tanto, que encuentre base a sus convicciones en un libro titulado “Ensayo sobre delitos y las penas” de un ilustrado llamado Cesare Beccaria –literato, filósofo, jurista y economista italiano–. Existe en el citado libro un fragmento en el que se diserta sobre “la falsa idea de utilidad”, y dice así:

Una fuente importante de errores e injusticias viene de las falsas ideas de utilidad. Por ejemplo: que el legislador […] privaría a los hombres de la utilización del fuego por temor a que fuesen quemados, y de agua por temor a ser ahogados y quién sabe de ninguna manera de prevenir el mal, sino destruyéndolo. Las leyes de esta naturaleza son las que prohíben llevar armas, desarmar a los únicos que no están dispuestos a cometer el delito que las leyes pretenden evitar… Sin duda, hace que la situación del asaltado sea peor y mejor la de los asaltantes y más bien los fomenta sobre quien evita el asesinato, ya que requiere menos coraje atacar a alguien sin armas que a personas armadas.

Desde luego que un atracador se lo pensaría dos veces si supiera como se dice castizamente: que le puede salir el tiro por el mocho del arcabuz. Hay que decir que en EEUU el tema de la libertad se lleva hasta el extremo, y el hecho de no poder llevar armas se considera como una coacción a sus derechos individuales. Sabiendo todo lo que ya sabemos, nos planteamos las siguientes preguntas: ¿merece la pena tener a un país armado hasta los dientes azuzado por el miedo? ¿No se debería tener más miedo a que alguno se le cruce los cables y se pongan a disparar a diestro y siniestro? ¿No sería mejor que el estado monopolizase el uso de las armas y no solo el de la violencia? ¿Hay un negocio altamente rentable en todo este tema? ¿Sería pensable que en Europa se llegase hasta esta concepción de la legítima defensa?

Hemos empezado con preguntas y acabamos con algunas más. Yo desde luego, soy más proclive a pensar que el mal que se pretende evitar por un lado, acaba colmando por el otro. Yo ya me he pronunciado al respecto; les toca a ustedes. Mójense.

Escrito original para revista aZeta, publicado en el número 5.

4 pensamientos en “Justificación de las armas en los EEUU

  1. Las justificaciones de los estadounidenses es siempre la misma: la libertad. Viven con el peso de ese concepto que llega a niveles fanáticos, temen al comunismo, al esto no lo permite el ESTADO. Tienen miedo al Estado, lo que se resume en miedo a si mismos. Esta es una gran definición de lo que es el pueblo americano: una sociedad enferma de miedo por si mismos. Ven en cada rincón un enemigo. Hablan de libertad cuando se refieren a la esclavitud de Estado, sin embargo, de las empresas, les da lo mismo. Al fin y al cabo esos son gente libre que ha llegado donde ha llegado por méritos (esto es bastante dudable).

    Pero lo gracioso es como justifican ese miedo, es como si tuvieran una enorme neurosis. Me acuerdo que Michael Moore preguntaba y preguntaban y los otros hablaban de que su historia estaba manchada en sangre, que se defendían del comunismo, que no te puedes fiar de la policía (organismo del Estado)…

    Finalmente, digo algo que defendía Spinoza: libre no es hacer lo que queramos, sino hacer lo que debemos.

    Un saludo, escritor!!!

  2. Lo realmente malo de tener un arma… es que la puedes utilizar,
    y en nuestra sociedad ya no funciona la ley del salvaje oeste,
    ya no es para salvar tu vida y la de tu familia…
    ya se utiliza para solucionar rabias, odios, depresiones… hasta problemas de
    tráfico o como hemos visto ahora, vengar impagos e castigar la
    incomprensión bancaria…
    Se está perdiendo el concepto de lo sagrado, en todo, hasta de la misma vida.
    ¿Porque nos extraña si los videojuegos, -que han exportado los americanos,-
    solo van de matar? y si los matas a todos “ganas”…

    Es pá pensar… Bso.

  3. Anónimo

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