Sigo hambriento

Es jodido saborear la traición, derrota y humillación...

No quería abandonar el año sin un último escrito, sin una última valoración sobre este ciclo que abandonamos, y que quedará definitivamente enterrado en uno de los abarrotados cajones de la memoria. Por si acaso y para no caer en el olvido periódicamente escribo artículos, con la esperanza de que en la vejez pueda recuperar estos años que jamás volverán.

Es una verdad dolorosa, pero el tiempo pasa y con él las oportunidades. Será cuestión de las fechas en que nos encontramos pero tengo la angustiosa sensación de tirar la vida. De estar dedicando mi tiempo –ese que jamás volverá– a castillos de naipes, a molinos de viento que susurran ser gigantes. La tengo desde que descubrí como ya nos informara Haruki Murakami, que la universidad estaba para aprender que las cosas verdaderamente importantes no se aprenden en la universidad.

Este lapso que por fin cierro ha sido con toda probabilidad el año más duro de mi vida. Pero quizás por ello el mejor y el más revelador. Ha sido el punto y aparte en muchos terrenos. Pero quizás el más enfangado haya sido el sentimental. Es sin dudarlo un instante, el más doloroso.

Es jodido saborear la traición, derrota y humillación varias veces en un año. Es como cuando la boca te sabe a sangre después de una pelea que acabas de perder. Al fin y al cabo el amor la mayor parte de las veces consiste en eso: en saber perder. Como al ganar no me quejo, tampoco lo haré al perder. Esa ha sido mi filosofía. Pero no puedo evitar pensar que hasta el momento solo he perdido. Por un lado eso me desamina pero por otro lado más grande, me anima. Y es que sin dudarlo ni un segundo la victoria está más cerca. Estoy un paso más cerca.

Quizás el refugio perfecto haya sido escribir. Mi guarida en las tormentas. Es un vicio que puede conmigo y con todo lo que me proponga. A pesar de que sea un oficio que requiera ser testarudo, tenaz y al contrario de lo que muchos piensan haya que dedicarle muchas horas incluso siendo el texto principalmente mediocre. Pero como decía Vargas Llosa, lo bueno de escribir es que hasta de los malos tragos y momentos puedes hacer literatura.

Otra de las claves ha sido una cierta propensión estoica en mi carácter: soy lo que soy, venga lo que venga, hago lo que tengo que hacer. Eso y tener las cosas muy claras. He intentado aprender de mis errores y no caer dos veces en la misma piedra. En algunos momentos salía a flote mi debilidad. La carne es la carne -y más para un carnívoro-. Pero estoy orgulloso de poder haberlo mantenido a raya. Y haberme concentrado en la meta, en lo que estoy persiguiendo.

Acabo un año de enseñanzas. Al próximo no le pido que sea mejor. Solo que cuanto menos tenga la fuerza interior para superarlo sin caer en el relativismo del todo vale (haciendo hincapié en el terreno sentimental que ha sido mi caballo de Troya), en la alienación y en la no fidelidad con lo creo y con la gente que amo.

Que a pesar de todo es mucha. Quizás el error de este año haya sido buscar fuera, cuando todo lo que necesitaba estaba dentro. Y toda la gente que merecía ser amada ya estaba desde tiempo atrás en mi vida. Cierro este año revelador, se abra el telón del siguiente. Al fin y al cabo, 2011 es un año como otro cualquiera para comerse el mundo. Y yo sigo hambriento.

6 pensamientos en “Sigo hambriento

  1. Bravo. Por muchos motivos, lo mejor que te he leído. Sin necesidad de ornamentos.
    Por sincero y despojado de disfraz revertiano. Por cabal y cercano.
    Porque estás hambriento pero no renuncias a cazar y sobrevivir, para vivir la vida.
    Por sentirlo tan cercano a mí.
    Chapó.

  2. La resaca y el absurdo te saludan, te buscan porque te añoraron cuando el año terminó, y también cuando comenzó, con la cabeza metida en el vater y vomitando vodka de caramelo, whiskey y demás espirituosos, y preguntándose ( la resaca y el absurdo, el uno al otro, la una a la otra, como prefieras) “¿Qué coño estará haciendo este hombre? ¿Va a pasarse toda la noche cenando o, por el contrario, saldrá a correr hasta que apaguen las farolas?”

    Espero que tu hambre sea saciada.

    Si no es así.

    No va a ser así.

    Tendrás mucho que contar.

    • ¡Muy bueno! La verdad si te soy sincero es que me pasé la noche tramando algo maligno… Que dentro de una semana aproximadamente podréis ver…

      Estar atentos😉

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