Una nueva esperanza

El futuro es nuestro...

Hoy hace aproximadamente medio mes que no escribo en este blog. ¿Mucho tiempo no es cierto? Así lo creo yo, pero veréis hay novedades en mi vida que creo que van a marcar un antes y un después. Para muchos será un secreto a voces, todos lo que me leéis en Twitter, Facebook y demás redes sociales ya sabréis que desde el 1 de enero ando metido de lleno en un nuevo proyecto.

Se trata de un nuevo blog totalmente diferente a este que llevo actualizando desde el año 2006. Este es mi blog personal y le tengo mucho cariño, en él he escrito estos cuatro años mucha literatura de todos los géneros haciendo especial hincapié en los artículos. Su éxito ha sido relativo, he rondado un promedio de 10.000 a 15.000 visitas al mes.

No es demasiado pero si tenemos en cuenta su ritmo de publicación irregular, que no estaba centrado en áreas concretas y que hoy leer no está en auge -y menos literatura- pues me doy por satisfecho. Además nunca estuvo en mis planes el generar visitas. Fue un excelente medio para expresar mis opiniones de toda índole: políticas, económicas, literarias, filosóficas, etc.

Ahora el nuevo blog que acabo de inaugurar tiene un objetivo totalmente diferente. Se titula Se busca emprendedor, y está enfocado a eso precisamente: a los emprendedores, a las nuevas webs creadas por ellos, a la tecnología. Me di cuenta que la mayoría de la gente se mueve en una decena de páginas y de ahí no sale. Y me refiero a las Redes Sociales, los periódicos, la Wikipedia y poco más. La red es mucho más grande que eso y mi propósito es convertir Se busca emprendedor en un referente para todos aquellas personas del sector que quieran dar a conocer su trabajo.

Ante esta enorme tarea que requiere muchas horas de trabajo, esfuerzo y dedicación me veo en la obligación de relegar este blog a un segundo plano. Yo espero sacar tiempo de vez en cuando para reflexionar y sacar algún artículo, comentaros algo que haya sucedido en mi vida o incluso desahogarme pero os voy a ser justo: todo mi esfuerzo va estar enfocado al otro.

Los nostálgicos se echaran las manos a la cabeza, dirán que soy un vendido, que eso no se hace y mil etcéteras. La verdad es que el primer paso del fracaso es intentar satisfacer a todo el mundo. Yo no me caracterizo por eso, más bien yo me guió por mis sueños, por mis impulsos y  por mis ideas. Mis ideas son lo principal así como mi libertad. Son cosas que para bien o para mal las tengo muy arraigadas y a las que no puedo dar la espalda.

Los tiempos cambian, hay que adaptarse, hay que evolucionar. Hay que utilizar todos los recursos que uno tiene a mano para vivir lo mejor, lo más felizmente posible y para conseguir una meta; y estos meses me han servido para saber muy bien que lo que yo quiero es ser independiente y libre y voy a luchar por conseguirlo.

Mi idea fue canalizar toda esa creatividad e imaginación hacía la literatura que es un oficio que amo. La realidad acudió a mi encuentro y vi que iba a dedicar todo mi esfuerzo a algo que está cambiando para mal y que nunca será lo mismo. Jamás dejaré de escribir porque es para mí una necesidad, pero he de ser realista y yo no quiero quemarme los ojos de mi juventud persiguiendo gigantes que en realidad son molinos.

Me doy cuenta de lo que me atraía de la literatura era precisamente la libertad e independencia con la que se movía -y todavía hoy se mueven- los escritores. Esa libertad de poder desempeñar un trabajo en cualquier parte del mundo. De manejar un dinero razonable y ser en parte reconocido y valorado.

Bien todo eso se está cayendo y no puedo aguantar la idea de cobrar un 10% de una obra que ha salido enteramente de mi esfuerzo y sudor, y de todos los años que he dedicado al estudio y ensimismamiento de la lectura. Me niego a ese abuso editorial y no pienso pasar por su aro.

A parte de todo esto yo siempre he tenido muy clara la literatura que me gustaría hacer es la de vejez. La de alguien que ha vivido mucho durante toda su vida y es a los cincuenta años cuando se dispone a narrar todo lo que ha aprendido. Tipo Arturo Pérez-Reverte que se hizo escritor después de veintiún años en la guerra.

Ahora hablando del tema del trabajo. A muchos de vosotros os parecerá de putísima madre la pantomima que nos están vendiendo, eso de tener 30 años y todavía vivir en casa con los padres, ser becario, tener una carrera y un máster  y ganar mil euros al mes. Es decir: tener la misma vida que un adolescente barbilampiño y no haber evolucionado. Haber consumido quince preciosos años de vuestra vida en “formaros” para ser “alguien”. Joder menuda burra nos están vendiendo. Parece mentira que no os deis cuenta.

Otra parte de vosotros la gran mayoría estáis deseando ser funcionarios, ir a lo seguro, a chupar de la teta del estado y a poder ser no dar ni golpe -como el 90% de los del gremio. Todo mis respeto al 10% currante y trabajador-. Pues bien, adelante, estudiar oposiciones llenas de conocimientos aprendidos de memorieta que no valen para nada. Pasar casi la mitad de vuestra viviendo como adolescentes de la ESO con los papis en casita. A mí no me interesa ir a lo seguro, no me interesa trabajar poco y no me interesa tener una vida estancada en la burocracia estatal, ni de ningún tipo.

No gracias.

Tampoco quiero trabajar para una gran multinacional y que me hagan fijo, y que tenga que agachar la cabeza ante un jefe soplapollas y mamón. Ya he probado ese tipo de trabajo y duré tres días. Ni estar acojonado por que la empresa va a cerrar y me he hipotecado a cincuenta años etc. Yo no valgo para eso, para esa vida. Ahora me doy cuenta que lo mío es crear, innovar, arriesgar, luchar, aguantar y si puedo ganar.

Lo mío es la vida en tensión sin nada seguro. Lo mío es trabajar 18 horas al día por mi sueño y descansar 6 de puro agotado. Lo mío es tratar con la gente, que apuesten por mí. El autodidactismo y el aprendizaje constante. Sacar a la vida todo su jugo, pero no a cualquier precio.

A mí no me mola el rollo de ir con los macarras, las putas y los yonkis: de toda esta mierda que se me ofrece en la juventud. De toda esa mediocridad que no sabe qué hacer con su vida más allá del Gran Hermano. De toda esta gente que sigue el camino dictado por sus papis y que cuando le dejan solo se mea de miedo.

No. Yo quiero estar con la gente que cambia el mundo, que lucha, que no se rinde, que siempre sale a flote, que mantiene sus creencias y valores caiga quien caiga, que se corre literalmente con su trabajo, que no va sobre raíles, que siempre tiene una sonrisa y buen humor. Que no tiene miedo de ser diferente.

¿Fracasaré? Nunca se sabe, pero el mayor fracaso es no haberlo intentado, para ser un meapilas tengo toda la vida. Lo mejor es que no tengo miedo a fracasar porque estaré un paso más cerca del triunfo. Para volver al rebaño tengo tiempo, es tan grande que jamás lo pierde uno de vista. El futuro es para los soñadores, los valientes y los hambrientos.

Empieza una nueva esperanza. El futuro es nuestro.

Enlace | Se busca emprendedor

2 pensamientos en “Una nueva esperanza

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