Un peluche redentor

Esperando la Segunda Venida...

Hay algo que me aterra de esta imagen. Quizás sea el hecho de que simboliza una infancia crucificada: de la que renegamos, a la que repudiamos y matamos por miedo a no entender quienes fuimos. A no entender por qué un día quisimos ser astronautas o profesoras. Quizás lo que me de miedo sea la pared blanca y desconchada, propia de los edificios viejos, en los que habitaron personas con sus particulares calvarios. Quizás lo que me asuste sea su media sonrisa burlona, que se ríe de los vanos intentos por martirizar tiernos y felices recuerdos que llevamos dentro. Quizás lo que me aterre al fin y al cabo, sea descubrir, que a lo que se referían por la Segunda Venida fuera esto: recuerdos de tiempos mejores clavados en una cruz.

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