Mesa de tahúres

Repitiendo fórmulas de beneficio máximo...

España es un país del que todavía no se sabe cómo va a quedar después del huracán financiero, esto se debe al simple hecho de que todavía estamos en medio. Ahora mismo tenemos el beneficio de la duda. Puede que sí o puede que no, fifty fifty que dirían los ingleses. Mientras tanto el actual gobierno sigue en caída libre. La oposición contempla frotándose las manos como el aeroplano peninsular se precipita al vacío, sin saber que ellos son los copilotos, y que el avión es el mismo para todos, se estrelle o no.

Mientras estos anormales se inflan a bofetadas por ver quién pilota, las personas de a pie vamos en segunda clase y cada vez más asiduamente, unas azafatas un tanto groseras despiden a los viajeros de sus asientos a la cola del avión, también llamada cola del paro. Las familias de segunda al ver tal situación, se aprietan más el cinturón por las turbulencias que hace que la mayoría se cague de miedo. Cada vez más, familiares y allegados recorren el pasillo de los castigados.

Mientras tanto, unas cortinillas hacen de débil frontera entre primera y segunda clase. Allí en la clase business están los del Monopoly. Se diferencian del resto porque estos tienen asientos más cómodos, una azafata buenorra que te cagas –no como la furcia que nos han puesto a los de segunda–, comida que no parece elástomero a medio fabricar y están más cerca de la cabina, del poder.
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2010, el año del «crash»

No me digan que no acojona...

Me remito al artículo publicado ayer en el país, titulado: (2010, el año del “crash”), y que provocó en mí un cierto acojone. Veía, mientras leía el periódico como en el vaivén del metro (símil de este país) íbamos a descarrilar. Algunos extractos:

El mensaje oficial -en todas las economías, en todos los países- en este año que comienza es «Ya ha pasado lo peor; ahora a crecer de nuevo». Finalmente, la mayoría ha admitido que lo vivido en estos dos últimos años ha sido terrible, y lo sucedido en el primer semestre del 2009, lo más duro desde la Gran Depresión. […] Lo sucedido es sólo la antesala de lo que está por llegar, lo sucedido ha sido la precrisis de la crisis sistémica que, entiendo, estallará a mediados del año en curso.

Que Dios nos pille confesados como esto sea verdad. El autor a continuación lo compara con el “crash” del 29.

Quienes han sido más realistas hasta ahora comparan lo acontecido desde mediados del 2008 con lo sucedido desde mediados de 1929 y, a partir de ahí, realizan sus análisis; yo pienso, en cambio, que la secuencia comienza antes: en 1923 (en el crash de entonces) y en 2003 (en el crash actual). En efecto, un repaso de la evolución del PIB de las principales economías en ambos periodos de tiempo muestra similitudes sorprendentes.

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