La universidad es mentira

No me mientas por favor

Me digo que junto con el título nos deberían dar un curso de mecánica. Un curso de teleoperador. Un curso de reponedor. Y otro curso más, de ayudante del reponedor. Para que en el curriculum debajo de: Licenciado en Filosofía y letras, se vea: Auxiliar de ayudante de reponedor de latas.

Para que mi futuro jefe me diga: el trabajo es suyo, seiscientos euros por ocho horas al día.

Para que mi futuro jefe socarronamente me diga: la únicas “licenciaturas” me las tomo yo.

Para eso estudio cinco años. Para acabar con mi culo semejante a la bandera nipona. No penséis que tenéis futuro. Estudiar hoy en día no significa nada. Es igual de profundo que nuestros secos embalses.

Hemos sido promovidos al estudio por una generación en la que estudio era sinónimo de trabajo. Hoy en día estudio es sinónimo de paro, de Inem. Somos carne del Inem. Todos nos hemos imaginado -cuando lo vemos por la tele- haciendo cola en la fila del paro.

Hoy en día el paro es a la vida, lo que las gasolineras a los coches. Tarde o temprano, por mucho que viajes, tendrás que pasar por ellas.
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Nassim Nicholas Taleb: filósofo de la crisis

Nassim Nicholas Taleb

Nassim Nicholas Taleb es un ensayista y financiero nacido en Líbano en 1960. También ha cursado estudios de matemáticas en el Instituto de ciencias en la universidad de Nueva York. Filosóficamente es considerado un escéptico de la tradición de Hume y Montaigne. Se han editado dos libros suyos en español: ¿Existe la suerte? Engañados por el azar (2006) y El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable (2008). Sin duda ese último el más importante puesto que se adelantaba a la crisis y todas sus consecuencias devastadoras para nuestra economía. Taleb siempre ha considerado que el pasado nunca puede utilizarse para predecir el futuro.
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Ensayo filosófico: el problema del mal

Gárgolas de París | Foto: Taringa

Gárgolas de París | Foto: Taringa

No sé hasta qué grado os habréis preguntado: ¿por qué existe el mal? O más bien, ¿qué es el mal? ¿Por qué de las personas brota? ¿Son malos los animales? ¿Es el ser humano el único ser malo? Y un cúmulo de preguntas de semejante o igual índole, que no sé a vosotros pero a mí me han atormentado y hubiera dado la mitad de mi vida por alcanzar su respuesta. Como sabréis, la filosofía se plantea muchas preguntas, pero se obtienen pocas respuestas. Allá vamos.

En primer lugar, el mal en cierto modo no existe, según por ejemplo los Escolásticos el mal es la ausencia de bien. No es que la persona tal o cual sea mala, sino que no es buena. En cierta manera esto es cierto, pero por otra parte no deja de ser una tontería supina o una mera observación. La filosofía oriental nos da algunas claves al respecto en todo lo relativo al Ying y el Yang. El bien y el mal. Uno no puede existir sin lo otro.
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El mejor negocio de tu vida

El mejor negocio de tu vida es una conferencia aproximadamente de tres cuartos de hora, que dio Fernando Savater en Maracaibo. Intenta desmontar en los primeros compases la concepción de que ética y negocio se oponen, cuando más bien son un complemento necesario.

El negocio es lo contrario del ocio, un ser humano libre y en su sano juicio debe tender al ocio, lo que no quiere decir que no haga nada.

Savater es uno de mis filósofos preferidos, más que nada por su gran elocuencia y maestría a la hora de usar el lenguaje. Escuchar a Savater es como oir una voz que te lo aclara todo lo que en un principio parece difícil. Es una conferencia bastante amena y solo tiene un pequeño fallo: el audio se oye muy bajo. Espero que os guste. No os olvidéis de comentar para saber vuestra opinión o si tenéis dudas.

Los veintegenarios

Los veintegenarios ya han nacido cansados, están muertos antes de los 20 años, pues antes de esta edad ya han conseguido cualquier cosa que pudieran desear en su vida. Véase sexo, coche, alojamiento… Es el eterno sobresaliente (inmerecido). Como si un estudiante a cada examen que hiciese sacara sobresaliente por alguna extraña fuerza independiente a él. Y ve el estudiante que crece y necesita mantener ese diez pero esta vez como se independiza tiene que empezar a estudiar. Los veintegenarios jamás van a vivir mejor de lo que actualmente viven. No van a tener nada más.

Los veintegenarios solo buscan que los quieran, que los valoren y que los aprecien. Su búsqueda más intensa es el amor. Pero nadie tiene tiempo para ellos, jamás nadie le ha dedicado más de tres días enteros ininterrumpidos. Sus progenitores jamás han querido lo que ellos son, sino lo que ellos podían llegar a ser. Los veintegenarios son tratados como potencialmente humanos. Y es este desprecio lo que hace es que se refugien en lo material que les provoca satisfacción momentánea al igual que toda su vida, la cual es una vida momentánea.
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