Invictus (Invencible)

Desde la noche que sobre mí se cierne,

negra como su insondable abismo,

agradezco a los dioses si existen,

por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,

nadie me vio llorar ni pestañar.

Bajo los golpes del destino,

mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira,

yacen los horrores de la sombra,

pero la amenaza de los años,

me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,

cuán cargada de castigo la sentencia.

Soy el amo de mi destino;

Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

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Habla por mí Cyrano

Cyrano de Bergerac

Cyrano de Bergerac

“¿Y qué tengo que hacer?”
¿Buscarme un valedor poderoso, un buen amo, y al igual que la hiedra, que se enrosca en un ramo buscando en casa ajena protección y refuerzo, trepar con artimañas, en vez de con esfuerzo?
¡No, gracias!
¿Ser esclavo, como tantos lo son, de algún hombre importante? ¿Servirle de bufón con la vil pretensión de que algún verso mío dibuje una sonrisa en su rostro sombrío?
¡No, gracias!
¿O tragarme cada mañana un sapo, llevar el pecho hundido, la ropa hecha un harapo de tanto arrodillarme con aire servicial? ¿Sobrevivir a expensas de mi espina dorsal?
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El aburrimiento

El aburrimiento es:
simplemente aburrido.
Es lo que más
odio;
Porque te destruye
por dentro,
y te deja como:
un zombi.
Te consume como,
un cigarrillo…
Pero jamás te tira
al suelo.
El aburrimiento es:
cordura infinita.

La felicidad

Puedes fingir ser feliz,
eternamente.
Puedes querer ser feliz,
desearlo,
idolatralo,
copiarlo,
y tener la actitud.
La pose.
Puedes estar así:
toda una vida.
Pero cuando la muerte te busque
y hagas balance,
te darás cuenta,
que has desperdiciado una vida,
intentando ser algo
que jamás existió.

Que Dios pida perdón

Que las risas se vuelvan lamentos,
que el goce se transforme en dolor,
que nos invadan huracanados los vientos
y en los cuadros se destiña el color.

Que los árboles se conviertan en polvo,
y los edificios se transformen en ruinas,
que todos nos quedemos sordos,
y que las viejas se hagan bailarinas.

Que el mar inunde al desierto
que el fuego evapore el agua,
que el mundo se acabe, sea cierto
y Caronte venga en piragua.

Que la selva retorne a la ciudad
y el hombre se convierta en nada,
que solo reine la maldad,
y de tristeza mueran las hadas.

Que el ser, del ser huya
que el esqueleto salga del cuerpo,
que San Pedro del cielo no huya,
que le den caza, y quede muerto.

Que Dios baje de su trono
y se muestre a herejes mortales,
que pida perdón con tono,
y muera a manos de sus iguales.